La integración de prácticas sostenibles y la mejora de las condiciones para los cacaocultores colombianos siguen siendo una prioridad para el sector. En el marco del World Cocoa Foundation (WCF) 2025, evento anual que convoca actores comprometidos con la construcción de un futuro sostenible para la cadena de suministro de cacao y chocolate, Andrea Camacho, Directora de Sostenibilidad de CasaLuker, habló sobre El Sueño de Chocolate un plan de sostenibilidad que busca mejorar las prácticas sostenibles en la agricultura y generar valor compartido con las familias cacaocultoras.
Uno de los principales desafíos para los productores de cacao en Colombia es el impacto del cambio climático, que afecta la productividad y estabilidad de los cultivos, sumado a la migración de los jóvenes hacia las ciudades. Además, las malas prácticas agrícolas alteran los ecosistemas, afectando negativamente la biodiversidad y contribuyendo a las emisiones de carbono. En muchas regiones del país, la inestabilidad económica y el acceso limitado a recursos en las zonas rurales han empeorado aún más la situación, lo que genera grandes dificultades para los cacaocultores al tratar de adaptarse a las fluctuaciones del mercado y las alteraciones ambientales.
CasaLuker ve una oportunidad significativa para el cacao colombiano al incorporar prácticas sostenibles, apostando por un enfoque colaborativo y de valor compartido con los productores de cacao, promoviendo iniciativas de cacao agroforestal, agricultura regenerativa, conservación de bosques y el mejoramiento de la salud de los suelos. Estas prácticas no solo buscan mitigar los efectos del cambio climático, sino también garantizar la rentabilidad a largo plazo de los productores y mejorar la calidad de vida en las zonas rurales. “En CasaLuker, creemos que la sostenibilidad de la cadena de cacao va más allá de los requerimientos del mercado. A través de El Sueño de Chocolate trabajamos de la mano con los productores para mejorar no solo la productividad, sino también la salud, seguridad y bienestar de las comunidades. Solo con un enfoque colaborativo podemos asegurar un futuro más justo y sostenible para todos los actores de la cadena.”, afirma Camacho.
Por medio del plan de sostenibilidad “El Sueño de Chocolate”, CasaLuker ha trabajado por la promoción de prácticas ambientalmente positivas a través del fortalecimiento de la biodiversidad, la conservación del agua y la protección de los bosques. En 2024, este plan impactó a 4.320 familias en Colombia, integrando esfuerzos colaborativos con ONGs, instituciones académicas y gobiernos locales, para mejorar la calidad de vida de las comunidades rurales, promoviendo el cuidado de sus ecosistemas y fortaleciendo los procesos de educación y emprendimiento. Este enfoque de colaboración, que une a productores, aliados, clientes y organizaciones, fomenta un desarrollo sostenible y genera un impacto positivo en la construcción de un futuro próspero para las comunidades cacaocultoras.
El espacio de participación de Camacho se centró en la importancia de la sostenibilidad en la cadena de suministro del cacao, enfocándose especialmente en la mejora de las condiciones de vida de los productores, destacando el trabajo realizado con los cacaocultores colombianos y su modelo de sostenibilidad colaborativa, subrayando el valor compartido.
Esta participación es relevante en un evento como la World Cocoa Foundation porque pone en evidencia cómo la sostenibilidad y la inclusión social son esenciales para el futuro de la industria cacaotera global, especialmente en un contexto de creciente demanda por prácticas responsables y éticas en toda la cadena de suministro del cacao. La discusión sobre estos temas en un foro internacional facilita el intercambio de soluciones y buenas prácticas que pueden ser replicadas en diferentes regiones, contribuyendo a un cambio real y positivo en la industria.
Silvia Domico, productora indígena de cacao de la comunidad Dokerazabi en Antioquia, certificada en Cacao Orgánico, también participó en este espacio, compartiendo su experiencia en la gestión de la monilia y cómo su identidad indígena influye en su enfoque agrícola. Además, destacó la colaboración de su asociación con CasaLuker, resaltando la importancia de la cooperación para promover una producción de cacao sostenible. Su participación es clave para enriquecer el diálogo global sobre la gestión de enfermedades en los cultivos de cacao.
La experiencia y el liderazgo de las dos ayudarán a fortalecer la conversación sobre la industria cacaotera colombiana y a aumentar la visibilidad del país como un productor clave en el mercado global.



