Durante años, el protocolo ha sido sinónimo de rigidez, formalismo extremo y barreras sociales. En la mente de muchos profesionales, evoca normas anticuadas que generan distancia más que cercanía. Sin embargo, las dinámicas de liderazgo, comunicación y reputación están cambiando, y con ellas, también el rol estratégico del protocolo.
En entornos empresariales, políticos y de alto impacto social, el protocolo se ha convertido en una herramienta para construir confianza, inspirar respeto y liderar con carisma. No se trata de memorizar reglas, sino de comprender cómo las formas, los gestos y la cortesía adecuada pueden reforzar la coherencia de un mensaje, fortalecer relaciones y proyectar autoridad emocional.
Según un estudio de Harvard Business Review, el 83% de los líderes considera que la forma en que se comunican sus intenciones —más allá del contenido— influye directamente en la percepción de su liderazgo. Y es aquí donde el protocolo adquiere valor: en su capacidad de ordenar la comunicación no verbal, facilitar encuentros, disminuir tensiones y abrir espacios de conexión auténtica, incluso en contextos multiculturales y digitales.
“El protocolo no es un muro, es un puente. Cuando se entiende desde el alma, se convierte en una poderosa herramienta para influir con respeto, proyectar seguridad y conectar desde lo humano”, afirma Paola Cifuentes, escritora del libro El Arte de Encantar y creadora de Vestidas para Impactar.
Este enfoque ha sido uno de los pilares de los eventos Vestidas para Impactar, una iniciativa que ha convocado a mujeres profesionales y líderes de diversos sectores para trabajar temas como el saber estar, la etiqueta en los negocios y la comunicación efectiva. En estos espacios, el protocolo se aborda no como un conjunto de reglas estáticas, sino como una estrategia emocional para liderar con autenticidad en entornos de alta exigencia.
El mito de que la etiqueta es sinónimo de distancia queda desmontado cuando se la aplica con inteligencia emocional. Un saludo bien ejecutado, una presentación medida o el uso adecuado de títulos y precedencias pueden ser la diferencia entre generar cercanía o sembrar desconfianza.
Actualmente, las habilidades blandas definen cada vez más el éxito profesional, el protocolo no es una forma de censurar la espontaneidad, sino de potenciar la autenticidad con estructura y respeto. Es una herramienta de liderazgo silenciosa, pero poderosa, que comunica sin palabras quién se es y cómo se posiciona una marca personal o institucional.
Así, hablar de “protocolo con alma” es hablar de una etiqueta estratégica, empática y consciente del otro. Es el arte de generar impacto sin imponer; de liderar sin dominar. Un enfoque que no separa, sino que acerca; no endurece, sino que inspira.
Sobre Paola Cifuentes: Especialista en relaciones públicas y marketing, fundadora de Estrategias INC y autora del libro «El arte de encantar». Con más de 16 años de experiencia en el desarrollo de estrategias de comunicación y consultoría comercial para Latinoamérica, Paola ha colaborado con líderes empresariales y empresas emergentes en la región, consolidando su reputación como una experta en el arte de comunicar con impacto y encanto.



