Programa que lleva la escuela a pacientes con cáncer en Córdoba cumple dos años

agosto 21, 2026 Yulder Jiménez

A las ocho de la mañana, mientras otros niños llegan a su colegio, algunos pacientes pediátricos de IMAT Oncomédica Auna esperan la visita de su profesora en una habitación del hospital o se preparan para caminar unos metros hasta un salón de clases ubicado dentro de la clínica. Allí resuelven ejercicios de matemáticas, leen cuentos, presentan evaluaciones y continúan el año escolar entre medicamentos, controles médicos y tratamientos contra el cáncer. Durante unas horas, el hospital deja de ser solo un lugar de atención médica y vuelve a convertirse también en un espacio para aprender, compartir y seguir soñando.

Para que la enfermedad no signifique también una pausa en la educación, hace dos años nació Aulas Doradas, un programa impulsado por IMAT Oncomédica Auna y la Fundación IMAT, en articulación con la Secretaría de Educación de Córdoba, la Institución Educativa Julián Pinto Buendía, Rolikob y universidades aliadas. Juntos llevan las clases a pacientes pediátricos que no pueden asistir regularmente a sus colegios debido a un tratamiento de salud prolongado.

El programa nació en 2024 y, desde su puesta en marcha, ha permitido garantizar la continuidad escolar de 130 niños con cáncer infantil. Solo en 2025, 32 estudiantes fueron promovidos académicamente, y este año acompaña a 50 niños, niñas y adolescentes, desde transición hasta grado undécimo, quienes continúan sus estudios mediante un modelo flexible adaptado a sus condiciones de salud.

«Cuando un niño recibe un diagnóstico de cáncer, su educación no debería quedar en pausa. Aulas Doradas es un claro ejemplo de nuestro compromiso por poner a nuestros pacientes en el centro de todas nuestras decisiones. Buscamos que el tratamiento médico y el proceso de aprendizaje avancen de la mano, para que los niños y adolescentes mantengan su vínculo con la escuela, fortalezcan su bienestar emocional y, en lo posible, regresen a sus colegios sin haber interrumpido su educación», afirmó Jorge Levín, gerente de IMAT Oncomédica Auna.

El programa está dirigido a niños, niñas y adolescentes con enfermedades hemato-oncológicas y otras patologías crónicas que requieren hospitalizaciones prolongadas o tratamientos que interfieren con su asistencia regular al colegio. Dependiendo de su condición médica, las clases se desarrollan en un aula hospitalaria especialmente acondicionada, en la habitación del paciente o mediante modalidad virtual cuando el tratamiento continúa desde casa.

La iniciativa funciona gracias a una articulación entre el sector salud y el sistema educativo. La Secretaría de Educación de Córdoba y la Institución Educativa Julián Pinto Buendía respaldan el proceso académico y asignan los docentes; la Fundación IMAT coordina la operación del programa; IMAT Oncomédica Auna integra la educación al proceso asistencial; Rolikob fortalece las metodologías de inclusión, y universidades aliadas aportan estudiantes en práctica para el acompañamiento educativo y psicosocial.

El impacto va más allá de las calificaciones. Los equipos del programa han observado un aumento en la motivación por aprender, el fortalecimiento de la autoestima, la recuperación de hábitos de estudio y una mayor confianza para afrontar tanto el proceso educativo como el tratamiento médico.

Aulas Doradas demuestra que la educación también puede hacer parte del tratamiento. Al mantener el vínculo de los niños con su proceso escolar, el programa contribuye a que la enfermedad no interrumpa su proyecto de vida y facilita su futura reintegración al colegio, mientras continúan recibiendo atención médica especializada.

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