¿Cómo pueden las empresas acceder a capital no reembolsable para reactivar sus negocios?

septiembre 1, 2026 Yulder Jiménez

Recuperar inventarios, reemplazar maquinaria y reactivar una unidad productiva son algunos de los retos que enfrentan los empresarios afectados por el terremoto del pasado 10 de agosto. Ante esta situación, en Valle del Cauca y Risaralda se han anunciado mecanismos de capital semilla para apoyar la recuperación de negocios y emprendimientos.

En el Valle del Cauca, donde el balance preliminar registra 1.462 unidades productivas afectadas y pérdidas superiores a $47.000 millones, autoridades nacionales y departamentales plantearon capital semilla para apoyar la recuperación de insumos, materias primas y maquinaria. En Risaralda también se anunciaron recursos orientados a la reactivación de comerciantes y emprendimientos afectados.

Sin embargo, las convocatorias gubernamentales son sólo una de las alternativas disponibles. Empresas y organizaciones también pueden encontrar recursos no reembolsables provenientes de organismos multilaterales, agencias de cooperación internacional, corporaciones multinacionales, fundaciones y programas de otros gobiernos. Dependiendo de cada convocatoria, pueden acceder directamente o participar mediante alianzas con asociaciones, fundaciones u organizaciones comunitarias.

Según estimaciones de Propulsa, actualmente existen más de 3.000 convocatorias abiertas, mientras que más de US$1 billón en recursos no reembolsables queda sin adjudicar cada año en Latinoamérica, en parte por el desconocimiento de estas oportunidades y las dificultades para identificar la convocatoria adecuada y estructurar proyectos que cumplan con sus requisitos.

“Muchas empresas siguen pensando que para financiar un proyecto solo existen dos caminos: utilizar recursos propios o solicitar un crédito. Pero hay una tercera vía que muchas veces no se está mirando: convocatorias de gobiernos, fundaciones, cooperación internacional y organismos multilaterales que pueden financiar desde la recuperación de una operación hasta proyectos de innovación, productividad, sostenibilidad o crecimiento”, explica Will Cotrino, creador de Propulsa y experto en estructuración y financiación de proyectos.

Entre estas alternativas se encuentran fondos como la Fundación Interamericana (IAF), que recibe propuestas durante todo el año y puede financiar entre US$25.000 y US$400.000 por proyecto; el Programa de Pequeñas Donaciones del GEF/PNUD, con recursos de hasta US$50.000 para iniciativas ambientales comunitarias; y programas de cooperación internacional de entidades de Alemania, España, Japón, Suiza, Canadá y la Unión Europea.

Acceder a estos recursos, sin embargo, no depende únicamente de encontrar una convocatoria abierta, la preparación previa, la claridad del proyecto y la capacidad de demostrar resultados pueden marcar la diferencia entre identificar una oportunidad y lograr una postulación competitiva. Cotrino recomienda tener en cuenta cinco aspectos:

1. Identificar qué se quiere financiar: Antes de buscar una convocatoria, la empresa debe tener clara su necesidad, ya sea recuperar maquinaria o inventarios, aumentar capacidad productiva, implementar tecnología, desarrollar una solución ambiental o poner en marcha un nuevo proyecto.

2. Buscar la convocatoria que corresponda al proyecto: Sector, ubicación, tamaño de la empresa, población beneficiada, experiencia y tipo de iniciativa determinan quién puede participar. La recomendación es encontrar el fondo adecuado para el proyecto y no intentar adaptar cualquier proyecto a una convocatoria disponible.

3. Definir si la entrada será directa o mediante una alianza: Algunas convocatorias reciben empresas directamente, mientras otras financian organizaciones productivas, sociales o comunitarias. En estos casos, una compañía puede participar como aliada aportando capacidad técnica, conocimiento o contrapartida.

4. Convertir la necesidad en un proyecto medible: Una buena idea no es suficiente. Las convocatorias suelen evaluar objetivos, actividades, presupuesto, resultados, indicadores, impacto esperado y capacidad de ejecución.

5. Prepararse con anticipación: Estados financieros, documentos legales, presupuestos, aliados y contrapartidas pueden requerir semanas o meses de preparación. Monitorear las oportunidades antes de que estén próximas a cerrar permite llegar con un proyecto estructurado.

Para Cotrino, la emergencia también puede servir para que las empresas comiencen a incorporar estas fuentes dentro de su estrategia financiera y no las busquen únicamente cuando necesitan recursos de manera inmediata “El capital semilla que hoy se anuncia para recuperar negocios muestra una de las posibilidades, pero el universo es mucho más amplio. Hay empresas que pueden acceder a recursos para recuperarse y otras que pueden financiar proyectos que ayuden a reconstruir territorios, generar empleo, mejorar productividad o desarrollar soluciones en agua, energía, campo, educación o tecnología. La oportunidad está en aprender a identificar esos recursos y convertir las necesidades en proyectos financiables”, concluyó.

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