Belleza en su forma más radical: el afro protagoniza su propia revolución estética en TikTok
Este 31 de agosto, cuando el mundo conmemora el Día Internacional de las Personas Afrodescendientes, vale la pena detenerse en lo que se ha convertido en un símbolo de reivindicación, cultura y belleza: el Afro. Por ejemplo, durante la esclavitud en Colombia, el cabello sirvió de mapa codificado que solo los esclavos entendían, con trenzas en zigzag que representaban ríos, secciones tipo «trinchera» que advertían presencia militar, e incluso la capacidad de almacenar semillas para cuando fueran libres. Lejos de ser una simple textura de cabello, el afro fue, es y será una fuente de fuerza y lucha para quienes tienen el orgullo de llevarlo.
Y es precisamente lo que este día busca visibilizar, teniendo como objetivo ampliar los derechos de esta comunidad y reafirmar el compromiso con su reconocimiento, justicia y desarrollo en todo el mundo. El término «afrodescendiente» es relativamente nuevo, cuando en el año 2000, durante la Conferencia Regional de las Américas, se intrudujo este término como una forma de reemplazar denominaciones coloniales o despectivas y unificar la diáspora africana, que hoy se desarrolla como una de las comunidades más importantes en plataformas como TikTok, con hashtags como #afrodescendiente.
Pero desde mucho antes, el afro ya hacía lo propio en diferentes partes del mundo en términos políticos y culturales. En los años 60 y 70, figuras como Angela Devis en Estados Unidos utilizaron su cabello suelto y voluminoso en contra de los estándares de belleza impuestos en ese momento, en el movimiento conocido como «Black is beautiful». Fue tal el impacto que, como lo explica la creadora de contenido Bela, en Brasil, desde esos mismos años a este estilo se le conoce como «cabelo Black Power» o «blacky», describiendo no solo un peinado, sino una postura, que acumula más de 2 millones de publicaciones en TikTok, con el hashtag #afro.
Otros movimientos políticos tan importantes como las «Black Panthers» utilizaron el afro como símbolo de identidad para su causa, con figuras como Kathleen cleaver, quien, mientras ocupaba el cargo de Secretaria de Comunicaciones, su afro se convirtió en un manifiesto de que «la belleza negra es política». Asimismo, figuras representativas en Colombia como Delia Zapata, Teresa Gómez o Isabel Urrutia lograron, contra todo pronóstico, destacar en espacios como el arte, la música y el deporte, imponiendo su cabello como marca peronal.
En este sentido, nuevas voces como la de Virginia han reivindicado la transición del alisado al natural, posicinandolo como un proceso de amor propio, valoración y la reconección con las raices. «(…) No te voy a decir que todo el tiempo me siento segura del pelo que tengo (…) muchas veces digo ‘me veo desordenada, no quiero tener el pelo así’, pero eso es normal en todos los procesos», dice la creadora, impulsando el abrazar las raices, buscar referentes en plataformas y consultar historia sobre lo grandioso de la cultura y el poder del afro.
Por eso, este 31 de agosto vale la pena ver el afro con otros ojos. No como un detalle estético más en una comunidad en particular, sino como un archivo vivo de historia, resiliencia y resistencia que millones de personas llevan toda su vida. Plataformas como TikTok solo ayudan a visibilizar ese amor, impacto y trascendencia que este pelo guarda en su textura única.
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