Seis de cada diez trabajadores sienten que los beneficios que reciben no responden a sus verdaderas necesidades
Estar contento con los beneficios del trabajo y que esos beneficios sirvan son cosas distintas. El 62,5% de los trabajadores consultados en el estudio de WeWork y Michael Page se declara satisfecho o muy satisfecho con su paquete actual. Pero cuando la pregunta cambia y se les pide decir si esos beneficios responden a sus prioridades reales, solo el 41% dice que sí. Un 29% siente que responden a medias. El 30% restante asegura que no responden en absoluto.
La explicación tiene que ver con el origen de esos paquetes. Según el informe, el esquema estándar de prestaciones se diseñó para una fuerza laboral mayoritariamente masculina que hoy tiene entre 48 y 62 años. La gente que trabaja hoy vive otra realidad. Entre los encuestados, el 38% es soltero, el 18% está casado sin hijos, el 29% tiene hijos adolescentes o adultos y el 12% cría hijos pequeños.
La edad marca la distancia. Entre los Baby Boomers, el 87,4% tiene una percepción positiva de sus beneficios y en la Generación X la cifra llega al 83,3%. En los Millennials cae al 60% y en la Generación Z al 53,4%. Cuando se mira la alineación con las necesidades, la brecha crece. Apenas uno de cada tres jóvenes de la Generación Z siente que su paquete lo cubre. Los Millennials son el grupo con más fricción, porque dos de cada tres consideran que sus beneficios responden parcialmente o no responden. Es la generación que hoy carga al mismo tiempo con la presión económica y con el cuidado de hijos o familiares.
Las mujeres jóvenes están en el punto más crítico. Las Millennials ponen los beneficios de cuidado y las licencias extendidas como un mínimo no negociable, algo que los esquemas tradicionales rara vez contemplan. Y cuando esos apoyos existen, muchas veces se quedan en el papel por trámites largos y procesos que desaniman a usarlos.
«Cuando vimos que casi seis de cada diez personas sienten que sus beneficios no les sirven del todo, la verdad no nos sorprendió tanto. Lo escuchamos todo el tiempo en nuestros espacios. Hablas con alguien de 25 años y te dice que lo que quiere es poder trabajar desde donde le quede más cómodo. Hablas con una mamá con dos niños pequeños y lo que necesita es otra cosa, que le den margen para recogerlos en el colegio sin tener que dar explicaciones. Y a las dos les están ofreciendo exactamente el mismo paquete», comentó Claudio Hidalgo, presidente regional de WeWork para Latinoamérica.
«Yo creo que muchas empresas todavía piensan que el tema es de comunicación, que la gente no conoce bien sus beneficios. Y no. La gente los conoce, simplemente no le sirven para la vida que tiene hoy. Pasa lo mismo con la oficina. Nadie se niega a ir, pero si vas a gastar dos horas en un trancón, quieres llegar a un lugar donde de verdad puedas trabajar bien», agregó Hidalgo.
¿Qué quiere entonces el talento? La flexibilidad encabeza la lista de beneficios más valorados, con 73,6%. Le sigue la salud integral con 63,6%, y más atrás aparecen los beneficios financieros (54,1%) y el desarrollo profesional (48,4%). El 72,9% cree que las empresas deberían tener en cuenta la etapa de vida y el contexto personal de cada trabajador al definir beneficios. Y el 94,6% considera importante o muy importante que existan beneficios pensados por etapas de vida.
El estudio lo plantea sin rodeos. El talento «no busca sofisticación», sino llegar menos cansado, cuidar a su familia, tener tiempo y reducir gastos que no puede evitar.
Esto tiene consecuencias directas para las empresas. El 69,4% de los consultados dice que los beneficios pesan a la hora de decidir si se queda o no en una compañía. Ocho de cada diez reaccionarían bien a un esquema flexible adaptado a su situación. Y hay un efecto sobre la oficina que pocas organizaciones están midiendo. Para el 46% de los encuestados, lo que más dificulta sostener la asistencia presencial es la falta de beneficios que compensen el regreso frente a las ventajas del modelo híbrido.
En Colombia ese regreso tiene un costo concreto. De acuerdo con el TomTom Traffic Index 2026, citado en el informe, Bogotá es la séptima ciudad más congestionada entre 492 evaluadas en el mundo y Medellín ocupa el puesto 11. No sorprende que el 71,96% de quienes prefieren el trabajo híbrido lo elija para pasar menos tiempo en el trayecto.
#SomosYulderYCris #RedExpertos #Sostenibilidad #ConsejoSostenible