Inclusión en las PYMES colombianas: ¿mito o realidad?

mayo 16, 2025 Yulder Jiménez

Por: Mauricio Martínez, director de la Escuela de Administración y Competitividad del Politécnico Grancolombiano.

Las pequeñas y medianas empresas (PYMES) son, sin lugar a dudas, el motor que impulsa la economía colombiana. Generan un impresionante 80% del empleo en el sector privado, según el Ministerio de Comercio, Industria y Turismo. Sin embargo, hay una deuda pendiente que no podemos ignorar: la inclusión laboral de grupos tradicionalmente excluidos.

Recientemente, tuve la oportunidad de dirigir el estudio titulado “Diversity and Labor Inclusion in Colombian SMEs: An Exploratory Study”, los hallazgos son reveladores, pero también alarmantes. El 41% de las PYMES colombianas no contrata a personas pertenecientes a grupos tradicionalmente excluidos, como mujeres cabeza de familia, minorías étnicas, personas en condición de discapacidad y miembros de la comunidad LGBTI.

¿Qué está causando esta desconexión?

En la investigación identificamos que gran parte del problema radica en la falta de programas específicos y los recursos limitados de estas empresas. Por ejemplo, el 62% de las PYMES no cuenta con políticas para la contratación de aprendices, lo que limita las oportunidades para jóvenes recién graduados. Esto es especialmente preocupante en un país donde los jóvenes enfrentan una de las tasas de desempleo más altas de América Latina.

También encontramos que apenas el 15% de las PYMES tiene programas para contratar a personas en condición de discapacidad. En cuanto a la contratación de padres o tutores de niños con discapacidades, solo el 11% de las empresas cuenta con políticas dirigidas a facilitar su rol, aunque el 85% de las que las aplican perciben su eficacia como alta.

De manera similar, solo el 16% de las empresas tiene programas de contratación para mujeres embarazadas. Además, el 32% de las empresas ha implementado programas para contratar a madres cabeza de familia. En cuanto a la contratación de personas LGBTI y de minorías étnicas, solo el 16% de las PYMES cuenta con estos programas.

Pero no todo es desalentador. Entre las empresas que han implementado políticas inclusivas, los resultados son sumamente positivos. Por ejemplo, el 94% de los empresarios que contratan personas en condición de discapacidad considera que estas políticas han sido efectivas. Lo mismo ocurre con las empresas que apoyan a madres cabeza de familia o a mujeres embarazadas: más del 85% de ellas reporta beneficios tangibles, tanto para las trabajadoras como para el entorno laboral.

Esto plantea una pregunta crucial: ¿qué nos está deteniendo?

En mi opinión, estamos frente a una falta de visión estratégica en las PYMES. La diversidad no es solo una cuestión ética; es también una ventaja competitiva. Estudios internacionales han demostrado que los equipos diversos son más innovadores y resilientes. Sin embargo, en Colombia seguimos percibiendo la inclusión como un gasto en lugar de una inversión.

No puedo evitar preguntarme si realmente somos una sociedad comprometida con la equidad. ¿Cómo podemos justificar que solo el 16% de las PYMES tenga programas para contratar a personas LGBTI o a minorías étnicas? ¿Cómo explicar que apenas el 15% contemple la contratación de personas en condición de discapacidad?

El camino hacia un entorno laboral más inclusivo no será fácil, pero es absolutamente necesario. Superar estos retos requiere un esfuerzo conjunto entre el sector privado, el gobierno y la sociedad civil. Es fundamental que las PYMES comprendan que la inclusión no solo transforma vidas, sino que también fortalece a las organizaciones.

Hoy, más que nunca, necesitamos replantear nuestras prioridades como país. La inclusión no puede seguir siendo una promesa vacía o una estadística preocupante. Es hora de convertirla en una realidad tangible para todos.

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