¿Qué tan seguro es su trabajo? Riesgos invisibles que están afectando su salud sin que usted lo note

septiembre 19, 2025 Yulder Jiménez

El estrés laboral, la fatiga crónica y las malas posturas ya superan a los accidentes visibles como los principales enemigos de la salud en el trabajo. Pese a que la ley obliga a las empresas a garantizar ambientes seguros, estos riesgos invisibles siguen afectando silenciosamente a miles de personas hasta transformarse en enfermedades graves y difíciles de tratar.

Ramiro de Jesús Otero Paternina, docente de la Especialización en Gerencia de la Seguridad y Salud en el Trabajo de la Fundación Universitaria del Área Andina, sede Bogotá lo advierte sin rodeos: “Hoy el mayor riesgo laboral no es el accidente que se ve, sino los factores invisibles que dañan lentamente la salud y que no sabemos reconocer a tiempo”.

Síntomas silenciosos que revelan un entorno inseguro

En oficinas, las largas jornadas frente al computador, las malas posturas y el mobiliario inadecuado son el pan de cada día. A esto se suman problemas emocionales como la ansiedad, el estrés o el llamado tecnoestrés, producto de la dependencia constante de chats, correos y videollamadas.

En fábricas, los trabajadores enfrentan otro panorama: ruido excesivo, temperaturas extremas, poca luz, exposición a químicos y hasta radiaciones. Y en el teletrabajo, aunque hay más flexibilidad, aparecen nuevos desafíos: mala iluminación, calor o frío en exceso, aislamiento social y la dificultad para desconectarse. Incluso, la combinación de sedentarismo y hábitos poco saludables, como la comida rápida frente al computador, termina en enfermedades crónicas.

Las consecuencias ya se reflejan en la salud física y mental de los empleados. Según Otero, “síntomas como agotamiento físico y emocional, pérdida de memoria, dificultad para concentrarse o monotonía extrema son señales tempranas de síndromes como el Burnout. Ahora, por el contrario, la falta de retos, monotonía y escasa responsabilidad pueden causar síndrome de Boreout.

El docente de Areandina agrega que el estilo de liderazgo puede ser otro factor de riesgo invisible. Jefes autoritarios o entornos tóxicos generan ansiedad y, en algunos casos, lo que él denomina “síndrome de Estocolmo laboral”: empleados que permanecen leales a un jefe que los maltrata por miedo al cambio. Esta dinámica suele desembocar en un fenómeno cada vez más común: la llamada “renuncia silenciosa”, en la que la persona sigue trabajando, pero desconectada emocionalmente.

La fatiga crónica es otro enemigo. No se trata solo de cansancio: implica pérdida de energía, irritabilidad y mayor riesgo de accidentes. Otero lo resume con una advertencia: Un trabajador fatigado no solo es un riesgo para sí mismo, también para sus compañeros y para la empresa entera”.

Lo que dice la ley y cómo exigir un lugar más seguro

En el país, todas las organizaciones están obligadas a implementar un Sistema de Gestión de Seguridad y Salud en el Trabajo (SG-SST). Este esquema busca identificar los riesgos de cada entorno, capacitar al personal y garantizar medidas de prevención adecuadas.

El problema es que muchas empresas todavía no cumplen, ya sea por desconocimiento, costos o resistencia al cambio. En este punto, la participación activa del trabajador es clave. “El silencio no protege a nadie. Cuando un empleado detecta un riesgo y no lo reporta, no solo compromete su salud, también la de toda la compañía”, enfatiza Otero.

El camino empieza por alertar condiciones inseguras a los supervisores o al comité de seguridad, y solicitando asesoría a la ARL. Si no hay respuesta, el siguiente paso es acudir al Ministerio de Trabajo, que puede realizar inspecciones para validar si las condiciones de trabajo son viables para tomar medidas al respecto.

En cuanto a derechos, la normativa establece que todo trabajador debe estar afiliado al sistema de seguridad social. Si se diagnostica una enfermedad laboral, la ARL debe asumir los gastos médicos, la rehabilitación y, según el caso, las prestaciones económicas correspondientes. Si la persona no puede retomar su cargo habitual, tiene derecho a ser reubicada en una función compatible. Y en caso de fallecimiento, los beneficiarios acceden a la indemnización.

Más allá de la cobertura legal, la obligación del empleador es implementar medidas Preventivas, mejorar la identificación de riesgos, reforzar la capacitación y garantizar el uso de equipos de protección. Para Otero, la conclusión es clara: “La prevención no es solo un requisito de ley; es un compromiso ético que protege vidas, promueve el bienestar y fortalece la productividad”.

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