Entre el 16 y el 23 de diciembre, con jornadas extendidas y una alta afluencia de consumidores gracias a Bogotá Despierta, los comercios enfrentan uno de los picos de gasto más relevantes del año. Sin embargo, este dinamismo convive con un reto estructural: una parte significativa de los colombianos llega a esta temporada con menor liquidez y acceso limitado a financiación.
Solo en diciembre de 2024, el gasto de los hogares alcanzó los $120 billones, con un crecimiento del 2,02 % frente al mismo mes del año anterior, según la medición Gastometría de Raddar. A esto se suma que el 54 % de los colombianos destinó entre $200.000 y $800.000 para compras navideñas, de acuerdo con Fenalco, en un contexto donde 9 de cada 10 consumidores percibieron aumentos de precios, lo que ha vuelto el ciclo de consumo más exigente y sensible al flujo de caja.
Este escenario evidencia una tensión clave durante jornadas como Bogotá Despierta: el interés de compra existe, pero la capacidad de pago inmediato no siempre acompaña. Los comercios que dependen exclusivamente del efectivo y de las tarjetas de crédito tradicionales están dejando ventas sin cerrar, reduciendo el ticket promedio y enfrentando una mayor sensibilidad al precio por parte de los clientes.
“Este es un momento en el que el consumidor requiere de flexibilidad para realizar sus compras de manera organizada y poder planificar los pagos a cuotas, sin embargo, el sistema excluye a personas que no cuentan ni con la liquidez ni con una tarjeta de crédito para poder cubrir los esenciales de la temporada, esto significa que aún teniendo la intención de compra y la necesidad real, muchos hogares se ven afectados”, afirma Daniel Garzón, CEO de Creditop.
Para los comercios, esta limitación se traduce en costos silenciosos: ventas que no se cierran porque el cliente no puede pagar el total ni cuenta con cupo disponible; tickets promedio más bajos, dado que el comprador se limita a lo que le alcanza; y mayor sensibilidad al precio al no existir cuotas que reduzcan la barrera psicológica del valor total.
La tecnología impulsa cierres de ventas más rápidos y mayor conversión
Ante este panorama, la tendencia tecnológica para evitar este cuello de botella es la adopción de modelos de ‘hub de financiación’, como Creditop, la plataforma que permite a los comercios conectarse en tiempo real con múltiples opciones de crédito (bancos, cooperativas, fintechs) en un solo flujo digital al momento de pagar. Con tan solo el número de documento los cliente pueden conocer las diversas alternativas de crédito aprobadas con sus respectivas condiciones, dependiendo de las cuotas a las que se quiera transferir.
Asimismo, la plataforma ofrece la posibilidad de que cada comercio estructure una línea de financiación propia apalancada en su inventario y margen, de esta manera Creditop se encarga de la tecnología, originación, administración y gestión completa de su cartera, facilitando dicho proceso tanto para el cliente como para el comercio, con mayor flexibilidad de pago y probabilidad de aprobación.
Estos nuevos modelos toman mayor relevancia si se tiene en cuenta que los últimos datos del Reporte de Inclusión Financiera 2024 (RIF), elaborado por Banca de las Oportunidades y la Superintendencia Financiera de Colombia, evidenciaron una brecha estructural: aunque el 96,3 % de los adultos tiene al menos un producto de depósito o crédito, solo el 35,5 % cuenta con algún crédito en el sistema financiero, y sumando los créditos otorgados por empresas del sector real (comercio, telecomunicaciones, servicios), el porcentaje de crédito sube a 50,5 %, lo que significa que la mitad de la población adulta sigue sin acceso a financiación formal o semiformal.
De cara a jornadas de alto tráfico como Bogotá Despierta, Creditop recomienda tres acciones para que los comercios maximicen su conversión:
- Visibilizar la financiación desde el inicio del recorrido de compra, mostrando cuotas y pagos mensuales en vitrinas, puntos de venta y canales digitales.
- Unificar y diversificar las opciones de crédito en un solo flujo, para reducir fricciones, tiempos de respuesta y dependencia de una única política de riesgo.
- Diseñar líneas de financiación propias para clientes estratégicos, apoyadas en tecnología que facilite la gestión y amplíe las oportunidades de aprobación.
En un contexto de consumo más consciente y presupuestos ajustados, la financiación flexible deja de ser un complemento y se convierte en una herramienta clave para que los comercios transformen la alta afluencia de Bogotá Despierta en ventas efectivas y sostenibles.
#SomosYulderYCris. #RedExpertos #Sostenibilidad



