En 2026 BYD quiere seguir creciendo en Colombia

febrero 2, 2026 Yulder Jiménez
Yulder, RedExpertos

“Sin duda, uno de nuestros principales logros en 2025 consistió en consolidar el liderazgo en el segmento de vehículos eléctricos (BEV), en el cual tenemos hoy un 52.4% de participación de mercado, porcentaje que confirma una preferencia clara por la tecnología del portafolio de BYD”, dice Marco Pastrana, gerente general de Motorysa al momento de evaluar el desempeño de la marca importada de China a lo largo del año que acaba de terminar y que ubica a Colombia, en términos regionales, como uno de los mercados más dinámicos y estratégicos para BYD en Latinoamérica, gracias a la velocidad de adopción y relevancia competitiva de la marca.

Y como logros adicionales del camino que viene haciendo BYD, menciona “la democratización” del BEV, que dejó de ser un nicho al ampliar su base de compradores, debido a la incursión en los mercados familiar, corporativo y de flotas. También menciona “la expansión y capilaridad comercial y de servicio” por cuenta del fortalecimiento de la presencia de la marca a raíz de la apertura de más concesionarios que cubren un mayor número de ciudades, en los que hubo importantes mejoras en materia de atención, entrenamiento técnico y procesos, cosa que revirtió en el fortalecimiento de la confianza del cliente. Además, “consolidamos BYD como un referente de nuevas energías que goza de gran reconocimiento y consideración de compra”, subraya.

De hecho, BYD es hoy un actor determinante en la transformación tecnológica del mercado automotor colombiano, que no solo lidera el segmento 100% eléctrico, sino que también elevó el estándar de lo que el cliente espera en materia de seguridad, eficiencia y tecnología en un vehículo que hace uso de nuevas energías.

En 2020, cuando la marca llegó a Colombia, Motorysa presentía el potencial, pero el ritmo de adopción superó las expectativas. En ese entonces Motorysa y el mercado nacional estaban listos para acelerar ese ritmo, siempre y cuando existiera un portafolio sólido, un respaldo y una experiencia de propiedad confiable.

Cinco años después la evolución de la marca debe explicarse a partir de tres fuentes: la naturaleza de su portafolio, la estrategia de mercadeo, y la capilaridad –es decir, más puntos de venta en más ciudades– y posventa, la cual se refleja en la capacidad técnica, la disponibilidad de repuestos, los procesos, y la calidad de la atención por parte de los técnicos y profesionales de BYD.

“BYD viene creciendo por encima del aumento promedio del segmento de vehículos de nuevas energías (NEV por su sigla en inglés), apalancado en un portafolio competitivo y una demanda que ya entiende el costo total de propiedad del eléctrico”, dice Marco Pastrana, para quien es claro que los productos con buena autonomía real, seguridad, tecnología y una propuesta de valor integral, jalonaron la demanda. Así, los modelos que hacen parte de nuestro core business concentraron los volúmenes de venta: BYD Yuan UP, BYD Seagull, BYD Yuan Plus, BYD Sealion y BYD Tang.

Al respecto las cifras son contundentes. En 2025 BYD vendió entre vehículos eléctricos (BEV) e híbridos enchufables (PHEV), un total de 10.886 unidades.

Al cierre de 2025, los puntos de venta y las vitrinas activas sumaron 30 (11 fueron abiertas a lo largo del año). Hoy, la marca tiene presencia en 12 ciudades (5 de las cuales las incorporó la marca el año pasado). Así las cosas, el desempeño de BYD durante 2025 se refleja en tres indicadores: unidades entregadas, expansión de la red y cobertura geográfica. El crecimiento se concentró principalmente en las ciudades con mayor tamaño de mercado y mejor madurez del ecosistema, como Bogotá, principal plaza del país, seguida de polos como Medellín, Cali, el Eje Cafetero y capitales donde la demanda corporativa y de hogares con posibilidad de carga ha venido aumentando.

Sin embargo, la marca tuvo que enfrentar varios retos durante el año. El principal, crecer con calidad en un mercado que se aceleró de manera muy rápida. Por ejemplo, el crecimiento de los vehículos eléctricos avanzó a mayor velocidad que la expansión homogénea de la infraestructura pública en las ciudades, lo que exigió un esfuerzo de pedagogía (fueron persistentes las dudas en aspectos como la autonomía de los vehículos y la vida útil de las baterías), así como la puesta en práctica de soluciones centradas en carga para hogares y empresas y cargadores viajeros, entre otras.

Al mismo tiempo, a medida que aumentaba el parque fue necesario asegurar la disponibilidad de repuestos críticos y técnicos certificados, e igualmente establecer tiempos idóneos y estándares altos de atención. Por último, los desafíos en 2025 también tuvieron que ver con las condiciones de un contexto nacional fuertemente determinado por la volatilidad cambiaria, los costos de financiación, los tiempos de importación y homologación, la inseguridad de las vías y las dificultades que presenta la operación en los puertos colombianos, entre otros.

Perspectivas de BYD en 2026

Al momento de mirar el panorama del mercado que tiene por delante BYD, Marco Pastrana menciona “dos motores”: por un lado, el crecimiento sostenido de los vehículos eléctricos, especialmente en ciudades con mejor infraestructura y usuarios con patrones de carga en hogar y empresa. Por otro, la aceleración de los PHEV – BYD Song Plus DM-i 1.5 litros como puente para usuarios que quieren electrificación con flexibilidad de uso interurbano. “Nuestra expectativa es seguir creciendo con un foco claro, ofreciendo servicio y elevando la experiencia de postventa al mismo nivel del producto”, señala.

Lo anterior hace parte del plan de expansión de la marca para 2026, el cual contempla cinco ejes: 1) Optimización de la red, apuntando a una mayor presencia en ciudades intermedias y fortaleciendo los puntos existentes, brindándoles capacitación y equipamiento. 2) Priorización de la posventa, lo cual lleve a incrementar la capacidad instalada, el suministro de repuestos críticos, la formación técnica, y la optimización de los procesos y controles de calidad. 3) Robustecimiento del portafolio a partir de la consolidación de los BEV y el crecimiento de los PHEV que permitan capturar nuevas necesidades de uso. 4) Generación de alianzas de infraestructura en estaciones de carga, a través del trabajo con aliados que se desempeñan, por ejemplo, en sectores como la energía, el retail y los parqueaderos. 5) Flotas y corporativo: aceleración en empresas (beneficios TCO, sostenibilidad, telemetría/gestión).

Con la puesta en marcha del plan de expansión, la marca llevará a cabo en 2026 nuevos lanzamientos y actualizaciones en vehículos eléctricos e híbridos enchufables, ampliando la cobertura de segmentos; mejoras relacionadas con tiempos, repuestos, atención y programas de fidelización y soporte al cliente; y el impulso a soluciones integrales alrededor del vehículo (carga rápida, acompañamiento y servicios asociados).

Al mismo tiempo, para BYD es claro que el Estado, a través del Gobierno nacional, debe contemplar una serie de condiciones que propicien el crecimiento de nuevas energías. En primer término, brindar estabilidad regulatoria despojada de cambios abruptos que afecten la demanda y la rotación de inventarios, así como una política de incentivos. En segundo lugar, impulsar la infraestructura de carga habilitando permisos, estandarizando procesos y llevado adelante la articulación con gobiernos locales y operadores de red. Una tercera condición consiste en agilizar la homologación y los trámites, lo que permita reducir tiempos sin bajar estándares de seguridad. Cuarta, establecer una política de transición basada en impacto, la cual establezca medidas que premien la reducción real de emisiones y la eficiencia energética. Por último, crear un marco de economía circular con lineamientos claros en cuanto al segundo uso y al reciclaje de baterías, con trazabilidad y responsabilidad extendida.

Cabe señalar que las baterías están diseñadas para soportar una operación de largo plazo y que cuentan con sólidas garantías (8 años), actualizaciones de software y soporte continuo de posventa, el cual implica una comunicación transparente en cuanto a qué cubre la garantía, cómo se diagnostica y de qué manera se gestiona un caso. Es importante subrayar que existe una ruta responsable para la reutilización de las baterías y que la marca trabaja bajo estándares de seguridad y trazabilidad, alineada con las mejores prácticas internacionales.

Ahora bien, BYD sabe que los vehículos eléctricos (BEV), comparados con los vehículos convencionales, tienen una menor complejidad mecánica, pues no necesitan aceite de motor ni tantas piezas de desgaste, de manera que su mantenimiento se enfoca en inspecciones, software, frenos y llantas. Esto, en sí mismo, representa una gran ventaja en términos de posventa, la cual también contempla medidas concretas, como la ampliación de talleres autorizados con técnicos certificados y en los que se lleven a cabo auditorías de calidad, y la presencia de un inventario mínimo por rotación, priorizando aquellas partes de alta demanda y estableciendo una comunicación proactiva al cliente de los Tiempos Estimados de Arribo (ETA por sus siglas en inglés).

Al fin y al cabo, recalca Marco Pastrana, “la tecnología se vende una vez, mientras que la confianza se construye en posventa todos los días. En 2026 nuestra prioridad consiste en que la experiencia de servicio esté a la altura del liderazgo comercial.”

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