Proyecto para construir viviendas rurales con cascarilla de café y tallos de hongos
Proyecto para construir viviendas rurales con cascarilla de café y tallos de hongos en Silvania-Cundinamarca
La combinación de cascarilla de café y el micelio, es decir, talos de hongos, fueron descubiertos como material viable en la construcción de viviendas rurales, según el proyecto de investigación desarrollado durante tres semestres como trabajo de grado de la Maestría de Diseño Sostenible de la Universidad Católica de Colombia, realizado por la egresada Paula Andrea López y dirigido por el ingeniero Andrés Valverde Farré, adicionalmente se contó con la participación de pobladores del municipio de Silvania-Cundinamarca.
El proyecto, nace de la necesidad de utilizar biomateriales para reducir el impacto negativo al medio ambiente, esto teniendo en cuenta que la mayoría de los materiales tradicionales para la construcción, inciden desfavorablemente en la salud de las personas y en el entorno. Materiales como el asbesto o algunos tipos de pintura son altamente cancerígenos y contienen metales pesados, lo que genera compuestos químicos volátiles. Así mismo, la producción de dichos materiales requiere un alto consumo energético, generando altas emisiones de CO2 y agravando el cambio climático.
Actualmente los primeros resultados de este proyecto, que apuesta por la sostenibilidad, se encuentran en fase de desarrollo tecnológico con un alto potencial para la verificación del uso de este material a base de cascarilla de café y micelio, en la construcción de viviendas rurales.
Durante la investigación del uso, resistencia y cohesión del material para la construcción de viviendas, se evaluaron diversos subproductos orgánicos como la bosta de vaca, residuos de poda vegetal y la cascarilla de café, utilizando el micelio de hongos como materia prima principal. Tras varios intentos y pruebas de laboratorio, se determinó que la combinación de cascarilla de café y micelio presentó el mejor comportamiento en términos de crecimiento y estabilidad del material.
Fases de investigación: Cascarilla de Café y micelio, elementos analizados en varias etapas
- Luego de determinar que el micelio era uno de los materiales aptos para la investigación, se ejecutó una fase de laboratorio biológico en donde se realizó la preparación del sustrato, el cual fue sometido a un proceso de esterilización y posteriormente se llevó a cabo el procedimiento de inoculación, en el cual se incorporaron semillas de micelio bajo condiciones controladas de temperatura y manejo.
- En la siguiente fase, se implementó la incubación, allí se observó el crecimiento de la red de filamentos de micelio, lo que arrojó la colonización del sustrato y el inicio de la consolidación del material.
- Luego de alcanzar el nivel esperado de colonización, se hizo el moldeo, un proceso favorable gracias a la plasticidad del micelio. Posteriormente, pasó por las etapas de secado en horno.
- Finalmente, el biomaterial fue sometido a ensayos físicos para evaluar la densidad, flexión, compresión, conductividad térmica, pasando luego por la prueba infuga, una de las más destacadas e importantes del procedimiento. En este examen final, se comparó la resistencia al fuego entre el poliestireno y el biomaterial, arrojando un resultado positivo para el biomaterial con una exposición de 300 segundos sin consumirse, a diferencia del poliestireno que solo permaneció 15 segundos en exposición de calor.
Aporte a la comunidad: territorio de Silvania impactado
“Uno de los principales aportes nace de la respuesta tecnológica a los desafíos globales contemporáneos relacionados con el cambio climático, entendiendo que gran parte de los materiales tradicionales de origen extractivo afectan a los ecosistemas: canteras, subsuelos y cuerpos de agua. Así mismo, se desarrolló la investigación teniendo en cuenta el uso de materiales locales, renovables y biodegradables, como resultado un aporte investigativo responsable con el medio ambiente y la comunidad”, afirma Mayerly Villar Lozano, Directora de la Maestría de Diseño Sostenible de la Universidad Católica de Colombia
Durante el proceso investigativo se trabajó de la mano con las comunidades campesinas, así como actores institucionales del municipio de Silvania y de Tibacuy, municipio colindante; como primera instancia se realizaron visitas constantes en donde se socializó el proyecto que, desde un primer momento fue bien recibido especialmente por el potencial en la aplicación de construcciones rurales, teniendo en cuenta que el biomaterial es una opción alternativa, accesible y de bajo impacto ambiental.
Así mismo Silvania-Cundinamarca, fue el municipio escogido puesto que el territorio es apto para el desarrollo del proyecto al contar con alta disponibilidad de producción cafetera, lo que genera grandes cantidades de cascarilla de café, permitiendo una oportunidad clara para aprovechar la materia prima de la investigación.
En cuanto a los retos del proceso investigativo,se presentaron durante el proceso de inoculación, debido a la alta sensibilidad del micelio frente a la contaminación bacteriana, lo que produjo más de diez fallos experimentales causados por contaminaciones que obligaron a reiniciar los ensayos. Este desafío llevó a fortalecer el trabajo a través del apoyo de una profesional en biología quien oriento el proceso hasta su éxito.
Finalmente, “El principal aprendizaje del proyecto fue reconocer que la naturaleza nos ofrece las bases para desarrollar soluciones sostenibles, capaces de sustituir materiales convencionales que hoy generan grandes emisiones de dióxido de carbono”, puntualizaron, Paula Andrea López, investigadora- egresada y Mayerly Rosa Villar Lozano, Directora de la Maestría de Diseño Sostenible de la Universidad Católica de Colombia.
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