Bre-B, su papel en la gestión financiera y la vinculación de clientes al sistema formal

marzo 17, 2026 Yulder Jiménez

Bre-B, el sistema de pagos inmediatos interoperable de Colombia, a través del cual todos los colombianos pueden transferir dinero, sin importar la entidad financiera a la que pertenecen, se ha convertido en pieza clave de inclusión financiera, pero también para que cientos de colombianos pasen de la economía informal a la formal, disfrutando de todas las ventajas asociadas de inmediatez y seguridad con la que cuenta el sistema. A corte de 5 de marzo de 2026, y según datos del Banco de la República, ya se superan los 34,4 millones de personas registradas, que han realizado más de 503.4 millones de transacciones por un valor promedio de transacciones $159.433.

Y es que, según a séptima edición del Estudio Pulso de Topaz “El futuro de los pagos digitales en Latinoamérica”, encargado a Celent, donde participaron 1.023 líderes de servicios financieros de 20 países latinoamericanos, pertenecientes a diversos tipos de instituciones financieras, entre ellas bancos, establecimientos de microfinanzas, bancos digitales e instituciones financieras no bancarias, la tendencia hacia los pagos digitales está ganando impulso en toda la región, ya que ofrece alternativas al efectivo, que tradicionalmente ha dominado el comercio de consumo en la región.

Un incentivo que jalona al sector financiero regional y colombiano, a la mejora de la experiencia al usuario, los costos operativos y el impulso a la bancarización.

Desde agilidad, hasta el menor uso de efectivo

Desde la visión del sistema financiero colombiano, el Estudio Pulso de Topaz, detectó que claramente los pagos digitales han traído beneficios que van desde una mayor agilidad y eficiencia operativa (76,6%), aumento de la inclusión financiera (50,7%), o reducción del uso del efectivo (39,7%), hasta mejores capacidades de trazabilidad y control (37%), incremento en la satisfacción del cliente (35,6%), reducción de costos operativos (311,5%) y generación de nuevos ingresos (21,9%).

Pero este mapa de beneficios, permite también, según Pulso, evidenciar retos importantes para la expansión y consolidación de los pagos digitales. En la región prima una infraestructura tecnológica limitada (42,4%), falta de educación digital en los usuarios (41,4%) y la seguridad y riesgo de fraude (34,1%), pero en Colombia, el estudio evidencia que los desafíos están centrados en la falta de educación en los usuarios (56,2%), la seguridad y riesgo de fraude (45,2%) e infraestructura tecnológica limitada (42,5%).

Esto hace que las instituciones, no solo le hayan apostado a un trabajo cercano, con sus clientes, sino a uno con aquellos no bancarizados, explicándoles de forma sencilla, la manera de abordar la tecnología en beneficio de su economía y optimización de tiempos, sino también a tener infraestructuras robustas y procesos de seguridad cibernética óptimos, que disipen esa preocupación en el tema de seguridad, que se da normalmente en cualquier proceso nuevo, y más cuando tiene que ver con una interoperabilidad de la banca a gran escala.

La encuesta anterior de Pulso había revelado que las transacciones de pago y transferencia eran prioritarias para mejorar la experiencia del cliente, y en esta séptima edición evidencian que casi el 100% de los encuestados esperan que una adopción más amplia de pagos digitales inmediatos conduzca a mejoras en la experiencia del cliente, ratificando la tendencia.

“El reto común para los bancos será competir con las fintech y los neobancos en cuanto a la experiencia del cliente, impartiendo la formación necesaria a los consumidores, sin dejar de centrarse en la seguridad y la solidez”, comenta Jorge Iglesias, CEO de Topaz.

A eso se suma, un beneficio de los pagos inmediatos y es el incentivo a la bancarización un tema evidente en  Bre-B, – el sistema de pagos inmediatos de Colombia-, que a 28 de febrero de 2026, ya había movilizado, según el Banco de la República, $74 billones en 474 millones de operaciones, y a 5 de marzo de 2026, muestra 34,4 millones de personas registradas, una cifra nada despreciable si se tiene en cuenta, que según datos de Worldometer, con información reciente de las Naciones Unidas,  la población colombiana es de 53.787.471, lo que indicaría una penetración positiva en menos de seis meses.

Otro de los beneficios de los pagos digitales evidenciados está asociado con menores costos operativos, que, para el caso de Colombia, el 31.5% de los encuestados lo ubica en sexto lugar de los beneficios asociados a la implementación de pagos digitales.

Por eso, cerrar esa brecha de inclusión financiera, apoyándose en los beneficios de pagos inmediatos, requerirá de varios ingredientes. “Primero, las instituciones tienen un papel importante en la adopción continua de los pagos digitales, a través de esfuerzos de educación financiera que abordan específicamente la «brecha de confianza» que muchos consideran que existe entre los clientes actuales y potenciales”, sostiene Jorgee Iglesias, de Topaz.

Segundo, se necesitará inversión en una infraestructura tecnológica de pagos. Por eso Pulso muestra que la mitad de los encuestados de Latinoamérica lo harán en los próximos dos años.  Una prioridad, para el sector financiero colombiano, donde el 53,4% de los encuestados, consideran que le apostarán a la infraestructura, pero también, en un 47,9%, a la ciberseguridad y prevención de fraude. Una dupla necesaria para el crecimiento. Compromisos y retos de la banca, pero que no solo en Colombia, sino en Latam, tendrán que ser complementados por políticas públicas que permitan conectividad estable, sobre todo en la ruralidad, e inclusión para las pequeñas empresas o comercios informales, que se verían enormemente fortalecidos por el sistema de pagos inmediatos.

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