El whisky premium avanza hacia un modelo de exclusividad más sostenible
La sostenibilidad está ganando protagonismo en la categoría de whisky premium, redefiniendo el lujo más allá de la rareza o el tiempo de añejamiento. Fuera de la exclusividad, el tiempo de añejamiento o la rareza de una expresión, hoy el valor también se mide por el impacto: cómo se produce, de dónde provienen sus materiales y qué compromiso existe con el entorno.
En Colombia, esta transformación se hace cada vez más evidente. Un consumidor más informado y sofisticado está redefiniendo la categoría premium, priorizando no solo la calidad del producto, sino también su origen, trazabilidad y el cuidado detrás de cada etapa de elaboración. Este cambio se refleja también en la forma en que marcas como The Macallan, marca escocesa de single malts, construyen su relación con el consumidor local.
A nivel global, esta transformación responde a un cambio más amplio en la forma de entender el lujo. De acuerdo con el estudio Voice of the Consumer 2024 de PwC, el 80% de los consumidores está dispuesto a pagar más por productos sostenibles, aceptando en promedio un sobreprecio cercano al 9,7%. Este comportamiento refleja una evolución en las expectativas del consumidor, donde la calidad ya no se mide únicamente por el resultado final, sino también por el impacto de su proceso.
“Hoy el consumidor busca entender qué hay detrás de cada botella: el origen, los materiales y el proceso. La calidad sigue siendo fundamental, pero cada vez cobra más importancia la forma en la que se construye”, afirma Andrés Arbeláez, Country Manager de The Macallan Colombia
En este contexto, la sostenibilidad no responde a una tendencia reciente, sino a una evolución natural del oficio. Para The Macallan, este compromiso parte del respeto por el origen: el control excepcional de la madera (responsable de hasta el 80% del carácter del whisky), la trazabilidad de cada barrica y una relación profunda con el entorno que ha definido su carácter desde 1824.
La compañía ha enfocado sus esfuerzos en perfeccionar cada etapa de manera responsable, integrando prácticas que reducen el impacto sin alterar la esencia artesanal del whisky. Este enfoque se refleja en algunas iniciativas como la exploración de materiales orgánicos reutilizados (como cáscaras de cacao o residuos de café) que dan nueva vida a elementos naturales.
“Para nosotros, la sostenibilidad no es un concepto aislado, sino parte de la misma filosofía de elaboración. Cuidar la materia prima, el origen y cada etapa del proceso es también cuidar el futuro del whisky”, comenta Arbeláez.
En un entorno donde la calidad supera al volumen y la experiencia adquiere un significado más profundo, el whisky premium entra en una nueva etapa. Una donde cada botella no solo representa tiempo y maestría, sino también una relación consciente con su origen. Más que una tendencia, la sostenibilidad se convierte en la forma de preservar el legado del whisky premium.
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