Alto Calima, la nueva área protegida de Colombia en beneficio de las personas y la biodiversidad

mayo 29, 2024 Yulder Jiménez

Hoy la pava caucana (Penelope perspicax), el pinzón oliva (Arremon castaneiceps) y la tangara multicolor (Chlorochrysa nitidissima) tienen un nuevo horizonte de vida en Colombia. Hoy, cientos de especies de aves, plantas, mamíferos, peces y mariposas, entre tantas especies propias de la región de Alto Calima, en el Valle del Cauca, cuentan con un territorio protegido, un territorio de vida.
Luego de 17 meses de trabajo de las comunidades campesinas y étnicas del municipio de Calima El Darién, que contaron con el liderazgo de la Fundación Trópico y el respaldo de la iniciativa Conserva Aves, la Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca anunció formalmente la declaración del Alto Darién como Área Protegida Pública Regional. Con ello, estas comunidades tienen en sus manos el presente y futuro de una región biodiversa donde la confluencia de los Andes y el Pacífico se traduce en cinco ecosistemas diferentes que abarcan 18 mil hectáreas.
Para Conserva Aves esta declaratoria marca un hito: Alto Calima se convierte en la primera área protegida bajo el mecanismo de convocatorias abiertas de esta iniciativa hemisférica liderada por American Bird Conservancy, Audubon, Birds Canada, BirdLife International y RedLAC la cual, a través de las aves, en especial las migratorias y residentes globalmente amenazadas, busca ampliar o crear áreas protegidas subnacionales (territorios de vida) que contribuyan a la conservación de la biodiversidad, la conectividad y la restauración ecológica de áreas especialmente afectadas o en riesgo ante impactos derivados del cambio climático y la intervención humana. Alto Calima marca así el punto de partida para nuevas declaratorias tanto en Colombia como en otros países de la región (Perú, Bolivia y Ecuador), proceso que contó con el apoyo inicial de Bezos Earth Fund y cuya meta a 2028 es lograr dos millones de hectáreas de ecosistemas críticos protegidos en nueve países, territorios de vida necesarios para garantizar la biodiversidad en América Latina y el Caribe.
Conserva Aves, como sinónimo de participación y empoderamiento, tiene entre sus pilares principales la vinculación activa de actores civiles, comunitarios, públicos y privados para trabajar en conjunto en el manejo sostenible de nuevas áreas protegidas, como es el caso de las comunidades de Alto Calima.
Yúber García, representante de la Fundación Trópico, la cual trabaja desde 1995 a favor del Pacífico vallecaucano, al conocer la noticia exclamó: “¡Celebramos la declaratoria del Distrito Regional de Manejo Integrado Alto Calima, en el municipio de Calima El Darién, Valle del Cauca, Colombia! Esta área es un verdadero refugio de biodiversidad y es la base ecológica para el sustento de la población del municipio y generación de desarrollo local. Este ha sido un proceso amplio de participación comunitaria y social, posible gracias a la iniciativa de las comunidades del municipio y de la Autoridad Ambiental CVC (Corporación Autónoma Regional del Valle del Cauca). ¡Ha sido muy gratificante el haber podido apoyar a través de una gran alianza con Conserva Aves y Rainforest Trust!”.
Para Jimena Barrios, representante de los bioemprendimientos de la vereda 12 de octubre, “la Declaratoria del área protegida significa mucho para la comunidad, ya que sabemos que es el paso que se debe dar para garantizar nuestra calidad de vida, para la protección del Parque Natural Regional Páramo del Duende y para potenciar la biodiversidad que ya existe”.
Por su parte, Natalia Arango, directora ejecutiva de Fondo Acción, entidad que hace parte de RedLAC y apoyó el proceso como socio nacional implementador, destacó que “Conserva Aves promoverá la gestión sostenible del área protegida en beneficio de la biodiversidad, las aves y las comunidades a través de planes de sostenibilidad financiera y apoyo a bioemprendimientos locales”.
En toda iniciativa de conservación uno de los retos está en reconocer en el área el valor ecológico para el equilibrio de los hábitats locales y regionales. En Alto Calima son más de 500 especies de aves, 704 de plantas; 34 especies de peces, 71 de anfibios, 67 de reptiles, 159 de mariposas diurnas, 132 de mamíferos, 22 de escarabajos coprófagos, 33 de abejas y 22 de coleópteros las que habitan en este espacio, cumpliendo una tarea ecosistémica vital para el país y la región. Además, este territorio aporta agua segura para 16.000 habitantes del municipio y cerca de 500.000 turistas que lo visitan anualmente.
La declaratoria recién materializada no solo beneficiará la protección de la biodiversidad, sino que también dará soporte a las oportunidades económicas y de fortalecimiento de organizaciones comunitarias y emprendimientos locales. Al mismo tiempo, el programa de monitoreo comunitario implementado contribuye a la educación y formación de niños, niñas, adolescentes y jóvenes de la comunidad. Se proyecta, de esta forma, la implementación de 14 bioemprendimientos de turismo de naturaleza. Además del fortalecimiento de capacidades, con el apoyo de la Asociación Calidris (socio BirdLife en Colombia) cinco organizaciones ya están mejorando su capacidad administrativa, de gestión y operación del turismo de naturaleza.
Estas oportunidades sostenibles son de especial importancia para las comunidades de las diferentes veredas que conforman hoy Alto Calima. Gerardo Bernal, de vereda La Cristalina, afirmó que “el significado del área protegida es muy, muy, pero muy importante para nosotros. Son cuatro ecosistemas que hay en esta zona declaratoria, cinco pisos térmicos, pero también es una gran oportunidad para poder desarrollar turismo de naturaleza de una manera responsable, no sólo con el medio ambiente, sino también con las personas que van a conocer y a disfrutar de las maravillas que hay en esta zona, en especial, para mí, el tema de cascadas y paisajes”.
La ciencia de la conservación
Aurelio Ramos, vicepresidente de Alianzas Internacionales de Audubon, resaltó que “esta declaratoria llega en un momento crucial dada la crisis que atraviesa la biodiversidad. Como lo indica la ciencia que respalda la iniciativa Conserva Aves y el detallado análisis de las áreas clave para la conservación de ecosistemas, es urgente frenar la caída en las poblaciones de aves migratorias y residentes, las cuales necesitan que protejamos sus hábitats para cumplir con sus ciclos de vida. Conserva Aves es la respuesta a este desafío descomunal, donde Alto Calima marca un hito al ser la primera declaratoria de las 100 que tendremos en los próximos tres años en nueve países de América Latina y el Caribe, que en conjunto sumarán dos millones de hectáreas protegidas”.
De igual forma, Alfonso Hernández, representante de BirdLife en la iniciativa, sostiene que “la degradación de hábitats a gran escala, junto con la alarmante pérdida de biodiversidad, están avanzando rápidamente en toda América Latina. La creación de áreas protegidas subnacionales terrestres y marinas es una estrategia necesaria y relevante para salvaguardar la naturaleza, mitigar el cambio climático, mejorar la seguridad hídrica y apoyar la adaptación de las comunidades a través de soluciones sostenibles y monetariamente productivas”.
Conserva Aves también celebra la extensión de Atuncela
Conserva Aves también celebra hoy la designación de 1,320 hectáreas de bosque seco tropical en el Distrito Regional de Manejo Integrado Enclave Subxerofítico de Atuncela. La designación de la CVC aumenta el área protegida de Atuncela a 2,333 hectáreas.
La Corporación Ambiental y Forestal del Pacífico (CORFOPAL), con el apoyo de inversión directa de Conserva Aves, ha estado trabajando la expansión de esta área protegida en los Andes occidentales colombianos desde 2022. El área original de Atuncela, consistía en 1,013 hectáreas de bosque seco, fue declarada como área protegida en el 2007. Con la expansión, logran crear un gradiente de hábitat protegido, donde el bosque seco tropical se convierte en bosque húmedo tropical a medida que aumenta la elevación. La variedad de hábitats de este lugar no sólo protege muchas aves amenazadas, sino también a otras especies en peligro, como la Rana de lluvia del Ruiz (Strabomantis ruizi) y el cactus (Stenocereus humilis) que no se encuentra en ningún otro lugar del planeta. Por esta razón, este lugar ha sido identificado como un sitio de la Alianza para la Extinción Cero (AZE), de alta prioridad para la conservación.
“Gracias a esta designación, más de 1,300 hectáreas de bosque seco tropical en Colombia estarán protegidas. Felicitamos a nuestros socios en CORFOPAL por este gran logro”, dijo Eliana Fierro-Calderón, Oficial de Proyectos de Conservación Internacionales para ABC, organización que hace parte de la iniciativa Conserva Aves. “La expansión en Atuncela provee hábitat esencial a través de distintos ecosistemas bajo protección, contribuyendo a un mejor futuro para varias especies amenazadas como Paloma Perdiz Purpúrea y Cuco Hormiguero Bandeado”.

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