CAR establece nuevas reglas para compensar impactos ambientales en Cundinamarca

agosto 23, 2025 Yulder Jiménez

La Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) dio a conocer la Resolución DGEN No. 284 del 23 de julio de 2025, que define las condiciones para implementar, dar seguimiento y garantizar el cumplimiento de las Compensaciones Ambientales en su jurisdicción. Esta norma busca asegurar que los proyectos que generen impactos inevitables sobre los recursos naturales, reparen dichos efectos, priorizando la conservación y restauración de los ecosistemas estratégicos de la región.

La resolución aplica a proyectos que requieran licencias ambientales, sustracciones de reservas forestales, concesiones de agua o aprovechamientos forestales gestionados ante la CAR. Su objetivo es ofrecer claridad sobre qué, cuánto, dónde y cómo compensar, garantizando que las medidas sean proporcionales a los impactos residuales de cada proyecto. Para ello, se adoptaron herramientas técnicas del «Manual de Compensaciones Ambientales del Componente Biótico» del Ministerio de Ambiente (2018), que permite cuantificar los daños, y los Términos de Referencia CAR 2025, que orientan la formulación de planes de compensación adaptados a las necesidades ecológicas de cada territorio.

Entre las alternativas de compensación se incluyen acciones concretas como la restauración de ecosistemas degradados, el control de especies invasoras, la implementación de pagos por servicios ambientales (PSA), la creación de bancos de hábitat, la adquisición de predios para conservación y la construcción de obras hidráulicas sostenibles, como reservorios. Los responsables de los proyectos podrán combinar estas opciones, siempre bajo los lineamientos técnicos de la CAR.

Sobre el Manual de compensaciones de la CAR

El nuevo “Manual para la Compensación del Componente Biótico y la Sustracción de Áreas de Reserva Forestal de la CAR” explica, en lenguaje claro cómo diseñar e implementar estas compensaciones para que sean efectivas y beneficien realmente a los ecosistemas y a las comunidades, convirtiéndose en una herramienta clave diseñada para orientar a empresas, colectividades y autoridades en la reparación efectiva de los daños ambientales causados por proyectos de desarrollo en la región.

Cuando un proyecto de infraestructura, agricultura o minería afecta ríos, bosques o biodiversidad, la ley exige compensar esos impactos que no se pueden evitar. El nuevo manual cobra especial relevancia en un territorio como Cundinamarca, donde además de las actividades mencionadas y la expansión urbana generan impactos inevitables en ecosistemas estratégicos.

El manual aplica principalmente a proyectos que requieran licencias ambientales otorgadas por la CAR, sustracciones de reservas forestales, concesiones de agua que afecten más de 10 hectáreas, y aprovechamientos forestales que superen los 3.000 árboles talados. Su enfoque práctico responde a cuatro preguntas fundamentales que cualquier proyecto debe resolver al diseñar sus compensaciones (¿Qué compensar? ¿Cuánto compensar en términos de área? ¿Dónde compensar? y ¿Cómo compensar?).

En primer lugar, el documento ayuda a identificar exactamente qué se debe compensar, detallando cómo evaluar daños específicos a ecosistemas, especies nativas o servicios ambientales clave como la regulación hídrica. Luego, proporciona metodologías claras para calcular cuánto compensar, estableciendo parámetros técnicos que evitan subestimaciones.

La guía ofrece alternativas prácticas para implementar las compensaciones, adaptables a diferentes contextos regionales. Entre ellas destacan la restauración de bosques y humedales degradados, la erradicación de especies invasoras como el retamo espinoso, y esquemas de pago a comunidades por proteger cuencas hidrográficas. También incluye opciones innovadoras como la creación de bancos de hábitat y la adquisición de predios para conservación.

Un aspecto clave del manual es que exige que las compensaciones se realicen en la misma subzona hidrográfica donde ocurrieron los impactos, buscando equivalencia ecológica. La norma también promueve la transparencia al exigir que los planes de compensación se alineen con las prioridades ecológicas de la jurisdicción, como las cuencas hidrográficas críticas o las áreas de alta biodiversidad.

Transformando obstáculos en oportunidades para las empresas

¿Cómo compensar exactamente el impacto ambiental del proyecto? ¿Qué se espera realmente? El manual se convierte en la brújula para que los empresarios compensen de manera sencilla,  quitándoles el dolor de cabeza de adivinar sobre los requisitos, diciéndoles, punto por punto, qué hacer, cuánto invertir y dónde actuar. Esto se traduce en proyectos que avanzan sin sorpresas, evitando parálisis por conflictos con comunidades o por trámites imprevistos.

Pero va mucho más allá que simplemente «cumplir la ley»; Esta guía invita a cambiar la perspectiva: dejar de ver la compensación como un impuesto más y empezar a verla como una semilla para generar valor real. En lugar de simplemente transferir dinero, tiene la oportunidad de crear alianzas vivas con el territorio. Por ejemplo: ¿Se necesita agua para la operación?, a través de los bancos de hábitat se puede trabajar con los campesinos aguas arriba para proteger la cuenca que la provee, asegurando recurso vital y mejorando su economía al mismo tiempo. Además, se pueden restaurar bosques que se convierten en la mejor tarjeta de presentación, pues se está invirtiendo en el mismo ecosistema del que depende el negocio, haciéndolo más fuerte y resiliente.

Al final, este proceso para las empresas es la mejor historia para contar, en un mundo donde las personas eligen cada vez más marcas con propósito, poder demostrar con hechos—»restauramos tantas hectáreas de bosque», «recuperamos la quebrada que da agua a tantas familias», «creamos tantos empleos verdes»—es una ventaja poderosa. Transformar un requisito regulatorio en el corazón de la reputación, convierte a una empresa que llegó a generar oportunidades para dejar una huella en la región.

Cabe destacar que la implementación de este manual contará con un fuerte componente social, promoviendo que las compensaciones generen empleo verde para comunidades locales y beneficios tangibles como mejor acceso al agua. Además, establecerá sistemas de monitoreo con indicadores claros: número de hectáreas restauradas, especies recuperadas y mejoras en la calidad de vida de los habitantes.

Con esta resolución, la CAR refuerza su compromiso con la protección ambiental y el desarrollo sostenible en Cundinamarca y se enfoca a que las compensaciones sean una oportunidad para recuperar y preservar nuestros ecosistemas, en diálogo con las comunidades y los actores económicos.

Para conocer los detalles técnicos, el público puede consultar el manual de implementación https://n9.cl/ytdfj y el texto completo de la resolución https://www.car.gov.co/vercontenido/5581

Para más información comuníquese con Giovanni Fonseca Duffó, correo: giovanni.fonseca@terrasos.co

#SomosYulderYCris. #RedExpertos

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *