Educación técnico-profesional, clave para el empleo en la era digital

abril 10, 2026 Yulder Jiménez

Educación técnico-profesional, clave para el empleo en la era digital: puede elevar ingresos hasta un 41% en América Latina

En un contexto marcado por la acelerada transformación digital del mercado laboral, la región enfrenta un desafío estructural: la brecha entre las habilidades que demanda el mercado laboral y la formación que reciben millones de personas. En este escenario, el nuevo estudio “Educación técnico-profesional en América Latina en el marco de la digitalización”, desarrollado por Ayuda en Acción y la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de Naciones Unidas, pone sobre la mesa la urgencia de repensar los sistemas de educación técnica como un pilar clave para un desarrollo social inclusivo de la región.

En ese sentido, el estudio evidencia que la educación técnico-profesional representa una oportunidad concreta de movilidad social, pues en promedio, en América Latina, quienes han completado estudios técnicos a nivel terciario reciben ingresos un 41% superiores frente a quienes solo cuentan con educación secundaria, lo que confirma el impacto directo de este tipo de formación en la mejora de las condiciones económicas de la población.

Asimismo, el informe destaca que este impacto también se refleja en el acceso al empleo, particularmente en el caso de las mujeres, cuyas tasas de ocupación pueden ser hasta 19 puntos porcentuales más altas frente a aquellas con menor nivel educativo, lo que refuerza el papel de esta formación en la reducción de brechas.

En contraste, pese a ese panorama, el informe también advierte que la digitalización podría profundizar desigualdades preexistentes cuando los sistemas formativos no logran adaptarse al ritmo del cambio tecnológico. Esto cobra especial relevancia en un periodo en el que, según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), la tecnología pone en riesgo a más del 80% de las tareas administrativas, lo que afectaría mayormente a la población jóven de la región.

Frente a ese contexto, resulta fundamental fortalecer la articulación entre el sector educativo, el sector productivo y las políticas públicas, de manera que la formación responda efectivamente a las demandas actuales y futuras del mercado laboral, avanzando hacia modelos más inclusivos e innovadores que integren nuevas tecnologías en los procesos de enseñanza y aprendizaje.

“Estamos ante una era donde la tecnología transformará casi todos los empleos; sin embargo, esta transformación no supone una sustitución. Nuestro reto a nivel regional debe centrarse en impulsar las capacidades de los jóvenes, cerrando las brechas de conectividad y generando modelos de formación flexibles que creen perfiles adaptados a este mundo digital y que a su vez, sean la llave para alcanzar nuevas oportunidades de empleo”, comentó Isabel Cajías, directora país Bolivia y Perú de Ayuda en Acción.

Por su parte, Daniela Trucco, investigadora y Oficial Superior de Asuntos Sociales de la CEPAL destacó que no existe un modelo único para avanzar: “El análisis de experiencias comparadas releva elementos comunes a nivel regional, pero señala la importancia de desarrollar estrategias situadas, que reconozcan las capacidades institucionales y  características productivas de cada país”.

Una hoja de ruta de cara a la digitalización

Para afrontar la creciente transición digital, Ayuda en Acción y la CEPAL proponen una hoja de ruta que facilitará la resolución de los problemas estructurales de la Educación y Formación Técnica-Profesional (EFTP) a nivel de políticas, planificación, inversión y articulación público-privada. Esta consta de cuatro ejes estratégicos:

  1. La gobernanza, la capacidad institucional y la articulación intersectorial son esenciales: coordinación entre el Estado y el sector productivo para definir líneas de trabajo conjuntas en las que se prioricen las necesidades del mercado y las capacidades de las poblaciones que accederán a estos procesos para que sea una formación continua e independiente de los ciclos políticos.
  2. La formación no solo es técnica, también es organizacional y pedagógica: más allá de la modernización de la educación con la implementación de nuevas tecnologías, la EFTP debe ofrecer  modalidades flexibles y valorar los conocimientos previos para hacer planes de trabajo ágiles y vinculados a las demandas constantes del mercado laboral.
  3. Cooperación internacional, clave para facilitar la transformación digital: es fundamental la  participación de actores internacionales como facilitadores de conversación, permitiéndole a los estados y las organizaciones definir sus prioridades mientras reciben apoyo técnico o financiamiento, que posteriormente se traduce en nuevas oportunidades de prosperidad para las personas.
  4. No existe un modelo único, cada país requiere estrategias situadas: se deben evaluarlas necesidades internas de los países para hacer modelos personalizados que permitan una coordinación intersectorial, el desarrollo de habilidades transversales, la inversión en infraestructura y equipamiento y la flexibilización de los trayectos formativos.

Con base en estos hallazgos, el estudio concluye que avanzar hacia sistemas de educación técnico-profesional más inclusivos y articulados no es solo una necesidad educativa en la región, sino una condición indispensable para que América Latina pueda enfrentar los desafíos de la digitalización con menores niveles de desigualdad,  mayor competitividad y desarrollo social inclusivo.

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