¿Está en riesgo su EPS? Le contamos cómo saberlo para anticiparse y proteger su atención en salud
En los primeros meses de 2025, la Superintendencia Nacional de Salud intervino a varias EPS, incluida la más grande del país: la Nueva EPS, con más de 11 millones de afiliados y una deuda que supera los 5 billones de pesos. El episodio reflejó un sistema en tensión y dejó sobre la mesa una pregunta que hoy inquieta a millones de colombianos: ¿cómo saber si la entidad que lo atiende está en riesgo financiero y qué hacer para proteger su acceso a los servicios de salud?
La buena noticia es que sí es posible anticiparse. La Supersalud publica de manera periódica indicadores accesibles, actualizados y gratuitos que permiten a las personas identificar señales de alerta, activar canales de defensa y exigir transparencia.
“La salud es un derecho, pero también depende de la estabilidad financiera de las entidades. Cuando estas no tienen solvencia, el riesgo lo terminan asumiendo los afiliados”, explica Claudia Ximena Perilla Wilches, docente de la Especialización virtual en Auditoría en Salud de Areandina.
En este contexto, conviene recordar que el Decreto 780 de 2016 obliga a las EPS a cumplir con cuatro pilares financieros: capital mínimo, patrimonio adecuado, reservas técnicas y un régimen de inversiones sólido. Estos requisitos son el soporte que garantiza su capacidad para responder a clínicas, hospitales y afiliados.
El problema surge cuando la entidad acumula pérdidas operativas sostenidas. Lo que comienza en los balances contables pronto se refleja en la atención: autorizaciones demoradas, entrega tardía de medicamentos o reducción de la red de prestadores. “Es el inicio de la descapitalización. El problema deja de ser administrativo y empieza a impactar lo clínico”, advierte Perilla.
Los datos más recientes confirman la gravedad del panorama. Un informe de la Contraloría General revela que solo 6 de las 29 EPS activas cumplen con los requisitos financieros mínimos para operar, y juntas apenas cubren el 10,9 % de la población afiliada. El resto de los colombianos está vinculado a entidades con evidente fragilidad financiera. A esto se suma que la deuda acumulada con hospitales, clínicas y laboratorios asciende a 32,9 billones de pesos. El impacto llega al paciente: cada vez más familias deben cubrir de su propio bolsillo medicamentos, exámenes y procedimientos por la falta de pago oportuno a los prestadores.
Las señales de deterioro, además, no son invisibles. Los usuarios las sienten en su cotidianidad: citas que no llegan, quejas que se acumulan, menos opciones para acceder a especialistas. “Cuando estos síntomas se repiten, no son simples molestias. Son señales de una crisis latente”, enfatiza la docente de Areandina.
¿Qué puede hacer si su EPS muestra signos de colapso?
La Supersalud informa mensualmente sobre qué entidades están bajo vigilancia o intervención. Conocer esta información es clave para anticiparse. “Si la suya está bajo intervención, usted tiene el derecho de saberlo, y eso puede cambiar su plan de acción”, afirma Perilla.
Si empieza a percibir deterioro o falta de respuesta, puede:
- Solicitar traslado a otra EPS habilitada.
- Radicar quejas o derechos de petición y, en casos graves, interponer una tutela.
- Registrar todas las incidencias ante canales oficiales —no redes sociales— ya que esas PQRS son fundamentales para la acción de la Supersalud.
Además, hay señales externas que también alertan: entre enero y mayo de 2025 (cifras oficiales más recientes), las EPS intervenidas aumentaron sus pagos a hospitales públicos en 1,12 billones de pesos, lo que equivale a un crecimiento del 25% respecto al año anterior. Este flujo puede indicar una respuesta inmediata, pero también evidencia el estrés financiero que enfrentan esas organizaciones.
Una tarea ciudadana con impacto real
El sistema de aseguramiento colombiano logró cobertura para más del 95% de la población, un logro notable pero frágil. “La estabilidad de las EPS no solo depende de regulaciones; también del seguimiento activo de los ciudadanos”, reflexiona Perilla.
Ignorar esta realidad no es una opción. Revisar los informes oficiales, estar atento a las alertas de la Supersalud y ejercer mecanismos de defensa no solo protege su salud, sino que fortalece al sistema entero. Porque conocer el estado financiero de una EPS no es un trámite burocrático, es defender un derecho fundamental.
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