Ingenieros agrónomos: Los héroes del agro ¿Por qué su trabajo define lo que comemos cada día?
En Colombia, más de 2,7 millones de personas dependen directamente de la agricultura para su sustento, según el DANE. En este escenario, el ingeniero agrónomo se ha consolidado como una figura esencial para enfrentar desafíos crecientes como la variabilidad climática, la presión de plagas, la disponibilidad de agua y la necesidad de producir de manera sostenible para abastecer un país cuya demanda de alimentos crece cada año. Su trabajo integra ciencia, acompañamiento técnico y decisiones estratégicas que permiten mantener la productividad y competitividad del agro colombiano.
La labor de estos profesionales del agro adquiere un valor aún mayor en un contexto donde el cambio climático está alterando patrones de lluvia, afectando ciclos fenológicos y favoreciendo la aparición de enfermedades. De acuerdo con el IDEAM, el país ha registrado aumentos significativos de eventos extremos (lluvias intensas seguidas de periodos secos) que impactan la estabilidad de cultivos como papa, cítricos, tomate y café. Ante estos retos, los agrónomos cumplen un rol determinante al transferir conocimiento, adaptar tecnologías y acompañar a los agricultores en el uso eficiente de recursos como suelo, agua, fertilización y control de patógenos.
“El ingeniero agrónomo es uno de los protagonistas más importantes del agro colombiano. Su labor conecta la ciencia con el campo y convierte la innovación en resultados reales para los agricultores. Desde nuestro trabajo diario, vemos cómo su conocimiento técnico impulsa prácticas más sostenibles, mejora la productividad y fortalece las cadenas de valor del país. En una agricultura cada vez más retadora, su aporte es esencial para avanzar hacia un modelo más eficiente, competitivo y respetuoso con el entorno.” señala Angelo Santibáñez, Gerente de Trade Marketing de Soluciones para la Agricultura de BASF Colombia.
Retos técnicos y productivos, una mirada desde la papa:
La papa, uno de los alimentos de mayor consumo en Colombia, enfrenta presiones crecientes por enfermedades como gota temprana y gota tardía, así como por fluctuaciones térmicas que afectan la calidad del tubérculo. Según el Ministerio de Agricultura, el 70 % de las áreas productoras de papa del país se encuentran en zonas expuestas a variaciones abruptas de temperatura, lo que incrementa la vulnerabilidad frente a patógenos y limita la rentabilidad del productor.
En este cultivo, el ingeniero agrónomo actúa como un articulador entre la investigación y la práctica agrícola. Su labor incluye el monitoreo fitosanitario, la implementación de programas de manejo integrado, el acompañamiento en decisiones de nutrición y el uso adecuado de herramientas tecnológicas que permitan reducir pérdidas y asegurar la calidad de la cosecha.
Frutales y vegetales, un segmento clave para la exportación que exige mayor criterio técnico
En frutales y vegetales (especialmente limón, naranja, mandarina y tomate) los desafíos tienen una doble presión: la demanda interna y los requisitos internacionales para exportación. Agrosavia y el ICA han advertido que enfermedades como alternaria, antracnosis y botrytis siguen siendo una amenaza recurrente en cultivos de cítricos y hortalizas, afectando rendimientos y estándares de inocuidad.
El ingeniero agrónomo desempeña aquí un rol fundamental al acompañar prácticas de manejo que garanticen la calidad de la fruta, el cumplimiento de límites máximos de residuos y la adopción de tecnologías de monitoreo. Su criterio técnico permite a los productores mantener la competitividad y acceder a mercados que exigen trazabilidad, buenas prácticas agrícolas y mayor sostenibilidad en el uso de insumos.
En regiones rurales donde el acceso a capacitación aún es limitado, el trabajo de los ingenieros se convierte en un motor para cerrar brechas tecnológicas. A través de jornadas en campo, transferencia de conocimiento y asesorías constantes, estos profesionales contribuyen a que los agricultores tomen decisiones más informadas, optimicen recursos y mejoren la eficiencia de sus cultivos.
Además, la articulación con centros de investigación y herramientas de agricultura digital (como sensores de humedad, drones y plataformas de monitoreo) les permite fortalecer la adopción de tecnologías que respondan a condiciones agroclimáticas locales.
José Alejandro Gutiérrez, ingeniero agrónomo caldense de 29 años, representa a una nueva generación comprometida con modernizar el campo sin perder sus raíces. Proveniente de una familia cafetera, asegura que su vocación nació desde la infancia, “Para mí, celebrar el Día del Ingeniero Agrónomo significa reconocer y dar visibilidad al trabajo que realizamos en el agro colombiano. Nuestra labor consiste en llevar la academia al terreno, transferir tecnología y acompañar al agricultor en cada etapa para lograr una agricultura más sostenible y eficiente”.
También reconoce desafíos estructurales como el relevo generacional y las brechas en acceso a tecnologías: “Uno de los mayores retos es la falta de conocimiento sobre herramientas técnicas disponibles. La adopción limitada afecta la productividad y sostenibilidad. Nuestro papel es acompañar, enseñar y demostrar en campo cómo las decisiones técnicas bien fundamentadas pueden cambiar la vida del productor”.
Otro testimonio es el de Camila Salgado, ingeniera agrónoma de 33 años, nacida en Ibagué, Tolima. Su interés por la agricultura nació en el colegio, cuando realizó sus pasantías en el área administrativa. Allí descubrió que trabajar en espacios cerrados no era lo suyo y comenzó a reconocer sus fortalezas: la naturaleza era parte de ella. Ese descubrimiento la llevó a interesarse en la agronomía y en los cultivos, hasta decidir estudiar la carrera.
“Comprendí que los espacios cerrados no eran para mí; la naturaleza siempre ha sido parte de quien soy. Por eso elegí la agronomía: enamorarme del campo, trabajar junto al agricultor y ser parte del proceso que lleva alimentos a la mesa.” — Camila Salgado
Para ella, el día nacional del ingeniero agrónomo representa la celebración de todos los procesos que los profesionales realizan en el campo. Aunque a veces esta profesión pasa desapercibida, considera que es una labor llena de gratitud, que permite relacionarse con personas de todas las edades y clases sociales. Es una conmemoración importante y cree que merece ser reconocida.
En los próximos años, la agricultura de precisión, el uso de datos en tiempo real, la automatización y la digitalización transformarán por completo la forma de producir alimentos en Colombia. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) estima que la producción agrícola mundial deberá aumentar un 60 % para 2050, y el país no es ajeno a ese desafío.
En este escenario, el ingeniero agrónomo será indispensable para interpretar información, acompañar procesos de innovación, fortalecer la sostenibilidad productiva y garantizar que la tecnología llegue realmente al campo. Su rol seguirá siendo el de un puente: entre la ciencia y la tierra, entre la innovación y el agricultor, entre el conocimiento y la seguridad alimentaria.
En BASF Hacemos todo lo que está en nuestro alcance para construir un futuro sostenible para la agricultura conectando innovación, clientes y la sociedad. Agricultura, el trabajo más valioso de la Tierra.
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