Innovación médica en Cali impulsa cirugía cerebral avanzada para pacientes con Parkinson
El Parkinson es un trastorno neurológico progresivo que impacta de manera significativa la movilidad, la autonomía y la calidad de vida de quienes la padecen. Aunque en la mayoría de los casos el manejo inicial es farmacológico, existe un grupo de pacientes que, tras años de evolución y progresión de los síntomas motores, requiere terapias avanzadas. En el suroccidente del país, la Clínica Sebastián de Belalcázar, en Cali, consolida un programa de estimulación cerebral profunda que posiciona a la región en el desarrollo de neurocirugía funcional de alta complejidad.
Uno de los desarrollos más relevantes dentro de este programa es la estimulación cerebral profunda de núcleo subtalámico bilateral, una terapia quirúrgica indicada en pacientes cuidadosamente seleccionados. Su aplicación exige una evaluación rigurosa por parte de un equipo multidisciplinario, que incluye pruebas clínicas especializadas y una junta médica en la que se determina si el paciente es candidato a cirugía, un modelo que garantiza seguridad y resultados funcionales.
“Dentro de la población que vive con enfermedad de Parkinson, los casos en personas menores de 40 años que progresan a estados avanzados y llegan a requerir cirugía son poco frecuentes, representan apenas entre el 3% y el 5%. Cuando se trata de pacientes jóvenes, el impacto es especialmente complejo, porque están en una etapa productiva, con responsabilidades laborales, familiares y sociales activas. Para nosotros es un reto mayor, ya que el objetivo no es solo controlar los síntomas motores, sino devolver la mayor funcionalidad posible y permitirles mantener su proyecto de vida con la mayor autonomía que la enfermedad permita”, explica René Varela, neurocirujano funcional de la Clínica Sebastián de Belalcázar.
Varela explica que el procedimiento se desarrolla en tres etapas de alta precisión:
- Planificación y localización exacta: se instala un marco de estereotaxia que permite obtener coordenadas milimétricas para ubicar los electrodos en áreas específicas del cerebro, apoyados en la fusión de estudios de resonancia y tomografía previamente planificados.
- Prueba clínica en tiempo real: esta fase se realiza con el paciente despierto, lo que permite evaluar de inmediato la respuesta a la estimulación y confirmar la mejoría de los síntomas antes de la implantación definitiva.
- Implantación del sistema definitivo: posteriormente, bajo anestesia, se colocan los electrodos permanentes y el generador que suministra la energía necesaria para la estimulación cerebral profunda.
“Pese a que la enfermedad de Parkinson es progresiva, esta cirugía ha demostrado en los estudios que puede mejorar de manera importante los síntomas motores, especialmente el temblor y la bradicinesia, que es la lentitud para realizar la mayoría de actividades, y ese impacto permite que los pacientes recuperen funcionalidad y autonomía”, señala Lucely Ortega, neuróloga especialista en enfermedad de Parkinson e integrante del equipo quirúrgico de neurocirugía funcional de la Clínica Sebastián de Belalcázar de Cali.
Muchos pacientes llegan a estas terapias tras haber utilizado la mayoría de medicamentos disponibles y presentar limitaciones significativas en su vida diaria. La posibilidad de acceder a un equipo especializado, recursos tecnológicos adecuados y un enfoque multidisciplinario permite ofrecer alternativas que impactan directamente en la calidad de vida, favoreciendo la recuperación de la autonomía y la reintegración a sus actividades. El fortalecimiento de programas de neurocirugía funcional en Colombia amplía el acceso a terapias avanzadas y consolida capacidades médicas de alta complejidad en el país. La combinación de experiencia clínica, tecnología de precisión y trabajo en equipo marca un paso importante en el tratamiento del Parkinson avanzado y abre nuevas oportunidades para pacientes que enfrentan las etapas más complejas de la enfermedad.
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