La Catedral de Sal se prepara para una histórica Semana Santa con miles de turistas y peregrinos
Ubicada a 180 metros bajo tierra, dentro de una antigua mina de sal, la Catedral de Sal es considerada una de las obras arquitectónicas y espirituales más impresionantes del país y uno de los principales atractivos turísticos de Colombia.
Para esta temporada, el complejo turístico prepara una agenda especial que incluirá celebraciones litúrgicas, recorridos espirituales y actividades que permitirán a los visitantes vivir una experiencia única de fe y reflexión en uno de los templos subterráneos más imponentes del mundo.
La Catedral de Sal atraviesa uno de los momentos más importantes de su historia turística. Solo en 2025 alcanzó un récord de más de 706.000 visitantes, consolidándose como uno de los destinos más visitados del país y un referente del turismo cultural y religioso en América Latina.
Cada año llegan visitantes provenientes de más de 100 países, atraídos por la combinación única de ingeniería, patrimonio cultural, geología y espiritualidad que ofrece el complejo subterráneo.
Durante la Semana Santa, la afluencia de visitantes suele incrementarse significativamente, posicionando a Zipaquirá como uno de los epicentros del turismo religioso en Colombia.
Su estructura incluye un recorrido simbólico compuesto por el Vía Crucis con 14 estaciones, además de tres naves principales que representan el nacimiento, la vida y la muerte de Jesucristo. Todas las esculturas y elementos arquitectónicos están tallados directamente en roca de sal, lo que convierte al templo en una verdadera obra de arte subterránea.
Este espacio, además de ser un lugar de oración, es también un símbolo de la historia minera de la región y del ingenio de los trabajadores que transformaron la montaña de sal en uno de los templos más singulares del planeta.
Más allá de su dimensión religiosa, la Catedral de Sal se ha consolidado como un motor turístico para el municipio de Zipaquirá y la región de Cundinamarca, impulsando sectores como el hotelería, la gastronomía, el comercio y los servicios turísticos.
El complejo forma parte del Parque de la Sal, un espacio de aproximadamente 32 hectáreas que integra experiencias culturales, museos, senderos temáticos y espacios educativos sobre minería, geología y sostenibilidad.
Gracias a esta oferta integral, la Catedral de Sal se posiciona como un destino que combina espiritualidad, cultura, ciencia y turismo, convirtiéndose en una parada obligada para quienes visitan Colombia.
En esta Semana Santa, la Catedral de Sal invita a visitantes y peregrinos a vivir una experiencia de reflexión y conexión espiritual en un entorno único, donde la historia minera de Colombia se transforma en arte, arquitectura y fe.
A 180 metros bajo tierra, en el corazón de una montaña de sal, miles de personas encontrarán un espacio de silencio, contemplación y espiritualidad que continúa consolidando a Zipaquirá como uno de los destinos más emblemáticos del turismo religioso del país.
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