La importancia de de la modernización de aplicaciones en un entorno competitivo

enero 19, 2024 Yulder Jiménez

Mantenerse a la vanguardia en el ámbito digital se ha convertido en un desafío crucial para las empresas de diversas industrias. Las crecientes demanda de los usuarios, la constante irrupción de nuevas tecnologías, entre otros factores; han incrementado la presión sobre las organizaciones, impulsándolas a fortalecer sus estrategias de transformación digital para destacar en mercados cada vez más competitivos.

A pesar de estos esfuerzos, los procesos de transformación digital no resultan para nada sencillos. Tanto así que, según cifras de Cintel, aunque el 55% de las empresas del país está en la fase de planificación de su estrategia de digitalización, apenas el 7% de estas organizaciones ha logrado implementarla con éxito.

Uno de los principales desafíos en este propósito es la modernización de las aplicaciones. En entornos tan dinámicos, es común que los servicios digitales de las organizaciones necesiten actualizaciones constantes. La falta de este proceso puede generar una «deuda digital» en las empresas, es decir, la persistencia de tecnología obsoleta o que no ha resistido bien el paso del tiempo, lo que impacta directamente en la eficiencia y productividad de los equipos.

¿Cómo hacer una modernización exitosa? DXC Technology, multinacional que ayuda a compañías globales a administrar sus sistemas y operaciones, comparte tres consejos para lograrlo sin contratiempos.

Integrar la modernización de manera trasversal

Enfocarse en la actualización tecnológica es esencial, pero no es el único ítem a considerar. Un proceso exitoso implica una metodología integral, en el que la innovación sea eje central. Según Boston Consulting Group, el 79% de las compañías considera este aspecto una de las tres prioridades de negocio.

De igual forma, es crucial propiciar una transformación integral de las operaciones de la compañía, considerando la cultura organizacional, la gestión del cambio y las relaciones comerciales, que deben adaptarse a las demandas del mercado actual: dinámico y cambiante. La modernización es, en esencia, un proceso de mejora continua , que requiere de tiempo y no debe ser tomado a la ligera.

Evaluar y seleccionar prioridades

Cada compañía, dependiendo su tamaño, sector y estructura, tiene unos desafíos y oportunidades específicas en su proceso de renovación. En ese sentido, el primer paso para una modernización exitosa es evaluar el entorno actual de las aplicaciones y establecer prioridades que permitan abordar la transición de la mejor manera posible.

“Un movimiento estratégico en este proceso es la simplificación y optimización tanto de sistemas como de infraestructuras, lo cual ofrece beneficios inmediatos en las operaciones. Sumado a esto, evaluar exhaustivamente el entorno tecnológico les permitirá a las organizaciones ahorros significativos”, afirma Luz Stella Espitia, Country Manager de DXC Technology en Colombia.

Incorporar la tecnología de manera estratégica

En la actualidad, gran parte de las organizaciones se encuentra en alguna etapa de modernización empresarial, enfocándose en la actualización de sus aplicaciones, inclusión de IA, automatización inteligente y la conectividad en entornos multinube.

En este proceso, adoptar un enfoque ágil se convierte en un pilar esencial en la modernización de aplicaciones. Mediante la implementación de prácticas ágiles, como el desarrollo nativo en la nube o DevSecOps, se convierte en un catalizador del éxito empresarial. De esta manera, las compañías podrán experimentar una mejora en su agilidad operativa, impulsando la velocidad, eficiencia y reducción de costos, y consolidando un camino de innovación continua.

Por último, es fundamental que estos procesos de transformación tecnológica se alineen con las metas y prioridades de negocios. “Priorizar la innovación es esencial para desbloquear el valor de las inversiones tecnológicas. Sin embargo, este proceso demanda una evaluación detallada y adopción de metodologías efectivas, que aseguren una actualización continua. Invertir en modernización es el primer paso para establecer la base para gestionar con éxito un rendimiento óptimo en el futuro”, concluyó Luz Stella.

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