En Colombia, miles de pequeñas y medianas empresas dependen de su movilidad para sobrevivir. Desde emprendimientos de comercio electrónico hasta negocios de distribución, servicios técnicos o logística urbana, contar con un vehículo confiable ya no es solo una ventaja competitiva: es una necesidad operativa.
En ese escenario, la movilidad eléctrica comienza a abrirse paso como una alternativa real para las pymes. No solo por su impacto ambiental, sino por su capacidad de optimizar costos, ampliar la operación diaria y adaptarse a distintos modelos de negocio. Es bajo esta lógica que FARIZON inicia su operación en el país, con una propuesta enfocada en facilitar el trabajo de las empresas que mueven mercancía todos los días.
Vans pensadas para el trabajo diario
Las necesidades de una pyme no son homogéneas. Algunas requieren moverse con agilidad dentro de la ciudad, mientras que otras necesitan transportar mayores volúmenes o cubrir trayectos más exigentes. Entendiendo esa diversidad, FARIZON introduce en Colombia dos vans eléctricas diseñadas específicamente para el uso comercial.
Por un lado, la FARIZON Van V6E se presenta como una solución para operaciones urbanas de alta rotación. Su configuración permite atender tareas como entregas de última milla, distribución de productos, servicios técnicos o apoyo logístico para pequeños negocios, combinando capacidad de carga con maniobrabilidad en entornos urbanos congestionados.
Por otro, la FARIZON Súper Van responde a operaciones que demandan mayor espacio y versatilidad. Pensada para empresas de logística, mensajería o transporte de mercancía, este modelo permite consolidar más carga en menos viajes, optimizando tiempos y recursos, un factor clave para negocios en crecimiento.
Más allá del vehículo: eficiencia operativa
El valor de una van eléctrica no se mide únicamente por su capacidad de carga. Para las pymes, factores como el ahorro en costos operativos, la reducción del gasto en combustible y mantenimiento, y la posibilidad de operar con menos restricciones en la ciudad tienen un impacto directo en la rentabilidad.
Además, la conducción silenciosa, la comodidad para largas jornadas laborales y la eliminación de emisiones locales se convierten en elementos que mejoran tanto la experiencia del conductor como la imagen del negocio frente a clientes y aliados. A esto se suma un beneficio clave para la operación urbana: la exención de pico y placa, que permite mantener la actividad sin interrupciones.
Un aliado para las pymes colombianas
Con su llegada al país, FARIZON apuesta por acompañar a las pequeñas y medianas empresas en un proceso de transformación de su movilidad, ofreciendo soluciones eléctricas pensadas para el trabajo diario y las exigencias reales del mercado colombiano.
En un contexto donde hacer más entregas, gastar menos y operar de manera sostenible ya no es opcional, la movilidad eléctrica comienza a consolidarse como una herramienta estratégica para el crecimiento de los negocios.
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