Por María Cristina Salas y Yulder Jiménez. RedExpertos
En San Juan del Cesar, al sur de La Guajira, el vallenato no es solo música: es herencia, relato cotidiano y archivo vivo de la memoria colectiva. Allí, donde las calles aún parecen tararear versos y las historias se cuentan en forma de canción, funciona el Museo de Compositores de Música Vallenata, un espacio único en Colombia dedicado a preservar, investigar y exaltar la obra de quienes han dado forma al cancionero vallenato a lo largo de generaciones.
El museo nace de una convicción profunda: el vallenato no puede entenderse únicamente desde el espectáculo o la industria musical, sino desde sus compositores, verdaderos cronistas del Caribe colombiano. Hombres y mujeres que, guitarra en mano o con versos memorizados, han narrado amores, conflictos, paisajes, alegrías y dolores del pueblo. El museo se convierte así en un refugio para esas historias cantadas que, sin un esfuerzo consciente, corrían el riesgo de perderse en el tiempo.
Desde su creación, el Museo de Compositores de Música Vallenata se ha propuesto un objetivo claro: salvaguardar el legado intelectual, poético y musical de los compositores vallenatos, con especial énfasis en aquellos nacidos en San Juan del Cesar y la región circundante, reconocida como una de las cunas más prolíficas del género. No se trata solo de exhibir objetos, sino de dignificar el oficio del compositor como autor, investigador empírico y narrador social.
El propósito investigativo del museo es uno de sus pilares fundamentales. A través de la recopilación de manuscritos, letras originales, grabaciones, fotografías, testimonios orales y documentos históricos, el museo construye un archivo que permite estudiar la evolución del vallenato desde sus raíces hasta sus expresiones contemporáneas. Investigadores, estudiantes, músicos y gestores culturales encuentran allí una fuente primaria para comprender los contextos sociales, políticos y culturales que dieron origen a muchas de las canciones más emblemáticas del país.
El recorrido por el museo es, en sí mismo, una experiencia narrativa. En sus salas reposan retratos de compositores legendarios, fragmentos de canciones que marcaron época, instrumentos musicales cargados de historia y objetos personales que humanizan a los autores detrás de los éxitos populares. Cada pieza cuenta una historia: la de una canción nacida en una parranda, un verso inspirado en un amor imposible o una crónica convertida en melodía para ser recordada.
Además de su contenido expositivo, el museo cumple una función pedagógica y comunitaria. Talleres, conversatorios, encuentros de compositores y actividades académicas fortalecen el vínculo entre la tradición vallenata y las nuevas generaciones. El museo no se limita al pasado; dialoga con el presente y proyecta el futuro del vallenato como patrimonio cultural vivo.
Este esfuerzo ha sido reconocido en distintos escenarios culturales y académicos, tanto a nivel regional como nacional. El Museo de Compositores de Música Vallenata es considerado un referente en la preservación del patrimonio inmaterial y ha sido destacado por su aporte a la investigación cultural y a la defensa de la autoría en la música vallenata. Su trabajo se alinea con el reconocimiento del vallenato como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, al aportar desde lo local a una responsabilidad global de conservación.
Detrás de este proyecto se encuentra la visión y el compromiso de su director, Roberto Calderón Cujia, gestor cultural, investigador y profundo conocedor del vallenato. Calderón Cujia ha dedicado buena parte de su vida a documentar la historia del género, convencido de que cada canción es una fuente histórica y cada compositor, un cronista del Caribe. Su labor ha sido clave para consolidar el museo como un espacio serio de investigación, memoria y divulgación cultural.
Más que un administrador, Roberto Calderón Cujia es un guardián de la palabra cantada. Su trabajo constante ha permitido que el museo trascienda lo local y se convierta en un punto de referencia para quienes buscan comprender el vallenato desde sus raíces más auténticas.
En San Juan del Cesar, el Museo de Compositores de Música Vallenata no solo conserva objetos; conserva voces. Es un lugar donde las canciones siguen hablando, donde el pasado se escucha en presente y donde el vallenato encuentra, por fin, una casa para su memoria.



