Por María Cristina Salas, directora de contenidos de RedExpertos.
Desde los Altos de Jalisco, México, donde el agave azul crece bajo el sol y la tradición se transmite de generación en generación, llega a Colombia Tequila Carrera, una marca que encarna el alma de una familia dedicada al arte del tequila por más de cien años. Su historia, su meticuloso proceso artesanal y su compromiso con el medio ambiente hacen de esta bebida mucho más que un licor: es una experiencia que honra la tierra, el tiempo y el oficio.
Tequila Carrera nace del legado de una familia tequilera que ha mantenido viva su pasión durante siete generaciones. Su nombre rinde homenaje al bisabuelo de la familia, un apasionado de las carreras de caballos, símbolo de libertad, fuerza y perseverancia. Estos valores se reflejan en cada botella, que no solo contiene tequila, sino también historia, carácter y autenticidad. Luis Fernando, maestro tequilero de séptima generación, lidera hoy la producción con el mismo respeto por los métodos tradicionales que le enseñaron sus antepasados. “Nosotros respetamos los procesos como me los enseñaron mis padres y abuelos. Eso es lo que le da sabor y carácter”, afirma con orgullo.
El proceso de elaboración de Tequila Carrera es un homenaje a la tradición. Todo comienza con el agave azul Weber, cultivado en los Altos de Jalisco, una región reconocida por la calidad de su tierra y clima. Las piñas de agave se cuecen lentamente en hornos de mampostería, lo que permite conservar los azúcares naturales y desarrollar sabores complejos.
Posteriormente, el mosto se fermenta y se destila dos veces, siguiendo un proceso artesanal que contrasta con la creciente industrialización del sector. Este cuidado se traduce en tres expresiones premium: Blanco, fresco y alegre; Reposado, equilibrado y completo; y Añejo, dulce y amable. Cada una ofrece una experiencia sensorial distinta, pero todas comparten la misma esencia: calidad, autenticidad y alma.
En un contexto donde la sostenibilidad es cada vez más relevante, Tequila Carrera se suma a los esfuerzos de la industria por reducir su impacto ambiental. Aunque no se han detallado públicamente sus prácticas específicas, la producción artesanal y el respeto por los ciclos naturales del agave ya representan un paso importante hacia una producción más responsable.
En general, la industria del tequila ha adoptado medidas como el uso eficiente del agua, la rotación de cultivos para conservar la biodiversidad, y la implementación de tecnologías limpias en la destilación y embotellado. Además, algunas destilerías han incorporado energías renovables y programas de reciclaje, lo que demuestra que tradición y sostenibilidad pueden ir de la mano.
Hace 10 meses se marcó un hito para Tequila Carrera con su llegada oficial a Colombia. Con un empaque elegante y el emblema del jinete que evoca resistencia y pasión, la marca busca conquistar el paladar colombiano con su propuesta de valor: un tequila auténtico, con historia y elaborado con respeto.
Su entrada al mercado colombiano no solo amplía su presencia internacional, sino que también invita a los consumidores locales a descubrir una bebida que celebra la herencia mexicana con cada sorbo. Más que un licor, Tequila Carrera se presenta como una experiencia que conecta con quienes valoran la tradición, la calidad y el compromiso con el entorno.



