En medio del bullicio del centro de la ciudad, donde predominan el concreto y los edificios, la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano se ha convertido en un hogar para la biodiversidad urbana.
Ubicada entre las carreras 3.ª y 5.ª, y las calles 22 y 26, Utadeo ha construido un campus que no solo transforma el paisaje urbano, sino que ofrece un hábitat seguro para especies emblemáticas como el colibrí chillón, el copetón y la mirla patinaranja. Estas aves se encuentran en terrazas, jardines y zonas verdes, un hogar donde pueden coexistir con la comunidad universitaria.
“Hace más de 30 años, Utadeo decidió continuar sus labores en el centro de Bogotá y transformar su entorno a través de la renovación urbana, incluyendo elementos clave como espacio público y naturaleza. En ese momento, mientras muchas instituciones migraban hacia el norte, Utadeo decidió apostar por un campus que no solo sirviera para el desarrollo de su misión académica, sino también como pulmón verde y hábitat para otras formas de vida”, explica Liliana Álvarez, vicerrectora administrativa de la Universidad.
Un campus que respira naturaleza
Hoy, el campus de Utadeo cuenta con más de 5.600 metros cuadrados de vegetación, entre jardines, terrazas verdes y zonas arborizadas, que ofrecen bienestar a la comunidad tadeísta y hábitat a diversas especies urbanas. Este compromiso con el medioambiente ha sido reconocido por la Secretaría Distrital de Ambiente, que destacó el techo verde del Módulo 20, edificio de Artes y Diseño, por su aporte a la promoción de la biodiversidad en medio del paisaje construido.
“Nos llena de orgullo que, en un entorno urbano tan denso, logremos atraer especies como colibríes y mirlas. Gracias al diseño y la selección de plantas, hemos creado espacios que invitan a las aves a detener su vuelo y convivir con nosotros”, añade Álvarez.
Aves que embellecen y equilibran el campus
Los jardines del campus, las terrazas de los Módulos 7 y 7A, así como el espacio donde se encuentra la escultura viva Nativas y Foráneas, fueron diseñados con plantas nativas que atraen colibríes, copetones y otras aves propias de los ecosistemas altoandinos.
Gracias a esta vegetación, el campus tadeísta se ha convertido en uno de los espacios del centro de la ciudad con alta diversidad de aves observadas, por la cercanía de los cerros orientales. Además de embellecer el entorno, estos espacios fomentan el bienestar físico y emocional de estudiantes y colaboradores y contribuyen al equilibrio ecológico urbano.
Entre las especies más destacadas se encuentran el colibrí chillón (Colibrí coruscans), el copetón (Zonotrichia capensis) y la mirla patinaranja (Turdus fuscater). Estas aves cumplen un papel fundamental como polinizadores y dispersores de semillas, ayudando a mantener la biodiversidad y la regeneración de especies nativas dentro de la ciudad.
El comportamiento de estas aves refleja su adaptación al entorno urbano:
- El colibrí chillón, con su colorido plumaje verde y violeta, emite un canto metálico y vibrante que rompe la monotonía del ruido de la ciudad y favorece la polinización.
- Los copetones cambian su canto según el entorno urbano o rural en el que habiten, ayudando, además, a controlar insectos.
- Las mirlas patinaranjas, reconocibles por su plumaje gris y patas naranjas, contribuyen a dispersar semillas de especies nativas, promoviendo la regeneración del ecosistema urbano.
“El canto del colibrí chillón rompe el ruido del centro con un sonido metálico y vibrante. Es una especie territorial, colorida y muy importante para la polinización”, explica Juan Sebastián Rojas, biólogo ambiental tadeísta. El experto añade: “Las aves son indicadores de salud ambiental; su presencia demuestra que en Utadeo hay un equilibrio entre el entorno construido y la naturaleza”.
Cuidar para convivir
Utadeo no solo integra la sostenibilidad en su infraestructura, también en su cultura institucional. El cuidado de las aves es una tarea compartida entre la Universidad y su comunidad, y se impulsa a través del Sistema de Gestión Ambiental, que desarrolla campañas de sensibilización, capacitaciones y la Semana Ambiental. Durante esta semana se promueve el respeto por la vida y la protección de los espacios verdes mediante caminatas ecológicas y programas de formación, generando conciencia colectiva sobre el cuidado del entorno y la biodiversidad.
La Universidad mantiene, además, alianzas estratégicas con el Jardín Botánico de Bogotá, que ha acompañado la estrategia ambiental de Utadeo como una buena práctica de conservación y biodiversidad urbana. Esta colaboración permite integrar vegetación nativa, sostenibilidad y educación ambiental en pleno corazón de la ciudad, y apoya procesos de identificación de especies nativas y recomendaciones de reforestación en los espacios verdes del campus.
El compromiso ambiental de Utadeo se extiende más allá de sus muros: la Universidad asume el mantenimiento de las zonas verdes públicas que rodean su campus, reafirmando su papel como actor responsable en el cuidado de la ciudad.
“Somos una institución sin ánimo de lucro que entiende que la sostenibilidad no es un lujo, sino un compromiso ético con la ciudad y con la vida. Por eso, seguimos soñando con ampliar nuestras áreas verdes y continuar siendo un pulmón en el centro de Bogotá”, concluye Álvarez.
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