Voluntariado, bien social y una oportunidad para desarrollar a tu equipo.

septiembre 4, 2025 Yulder Jiménez

Para muchas empresas, construir culturas orientadas a un propósito ya no está en discusión. Sin embargo, hacerlo bien sigue siendo un desafío pendiente.

Los programas de voluntariado corporativo suelen generar buena voluntad, pero con frecuencia no alcanzan su máximo potencial porque pasan por alto a un actor clave: su propia gente.       Muchas veces, el voluntariado se diseña pensando en la imagen o en el impacto externo, sin comprender realmente qué esperan los colaboradores de la experiencia. Y no hay duda: los empleados sí buscan propósito, pero no siempre en la forma que solemos asumir.

Según la Encuesta 2025 de Deloitte sobre la Generación Z y los millennials, el sentido de propósito es un factor clave en la satisfacción laboral para el 89 % de la Generación Z y el 92 % de los millennials. Pero su definición de propósito ha evolucionado. Ya no se trata solo de contribuir a la sociedad: también implica ganarse la vida, desarrollar habilidades, crecer profesionalmente y alinearse con los valores personales.

En otras palabras, el propósito es personal. Y el voluntariado tiene el potencial de responder a ello, si se diseña de la manera correcta.

Del compromiso social al desarrollo: la fuerza del voluntariado basado en habilidades

“El voluntariado basado en habilidades aprovecha las competencias profesionales de las personas y las canaliza hacia proyectos sociales y comunitarios. No se trata solo de un acto de solidaridad, sino también de una oportunidad para que los colaboradores fortalezcan sus capacidades, amplíen su experiencia y apliquen su talento en nuevos contextos”, afirmó María Kucherenko,directora de Reputación Corporativa y Responsabilidad Social en SoftServe.

Desde 2019, a través de su programa pro-bono OpenTech, SoftServe ha desarrollado 64 soluciones en cooperación con organizaciones como UNICEF, el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), UNFPA y Paso Pacífico. En Colombia, la compañía ha trabajado de la mano con la Fundación Juanfe y la Fundación Justicia para Todos, aportando tecnología y creatividad para responder a diferentes necesidades sociales.

Los resultados de la encuesta interna de SoftServe, realizada a los participantes de este programa de voluntariado basado en habilidades, confirman su impacto positivo tanto en el desarrollo profesional de los colaboradores como en la generación de valor para las comunidades.

  • El 67 % se sumó para vivir una experiencia nueva
  • Muchos destacaron su interés en tecnologías innovadoras y proyectos con impacto real
  • Y varios valoraron la oportunidad de crecer profesionalmente y conectar con una comunidad afín

“Sí, las personas quieren hacer el bien. Pero también buscan desarrollarse, explorar y aportar de formas que se sientan auténticas. Ese es el verdadero intercambio de valor que debemos construir», afirma Mariia Kucherenko.

A medida que más empleados buscan propósito además de su salario, los líderes de Recursos Humanos están explorando cómo convertir el voluntariado corporativo en una herramienta de desarrollo significativa, y no solo en una iniciativa “agradable de tener”

“Se trata de conectar el impacto con el crecimiento”, dice María Kucherenko, quien ha ayudado a diseñar programas de voluntariado basado en habilidades que benefician tanto a las comunidades como a las carreras profesionales. “El voluntariado no debería estar separado del desarrollo profesional. Cuando está alineado con los objetivos internos y las métricas de desempeño, las personas lo toman en serio.”

Cómo los líderes de Recursos Humanos pueden conectar los puntos

Diseñar un programa de voluntariado significativo requiere unir el impacto social con el desarrollo profesional. María Kucherenko compartió su experiencia sobre cómo implementar programas efectivos basados en habilidades, y el siguiente contenido refleja sus recomendaciones. Descubre cómo alinearlo con lo que los colaboradores realmente valoran:

Reconoce el crecimiento, no solo la buena voluntad

El voluntariado no debería estar separado del desarrollo profesional. Cuando cuenta para el crecimiento interno, horas registradas, retroalimentación, asignaciones desafiantes, las personas lo toman en serio. Inclúyelo en las evaluaciones de desempeño, las conversaciones sobre promociones y los objetivos de aprendizaje. El mensaje es claro: este trabajo importa.

 Construir con flexibilidad

El voluntariado prospera cuando los empleados se sienten libres de sumarse o tomarse una pausa. Ofrecer formatos flexibles, como tareas breves, micro voluntariado o equipos rotativos, facilita la participación. Además, documentar los procesos y facilitar la inducción permite que cualquier persona pueda integrarse o retirarse sin perder el ritmo. “Haz que decir ‘sí’ sea tan fácil como querer ayudar”, afirma María Kucherenko.

Alinear habilidades reales con necesidades reales

No se trata de aceptar cualquier proyecto, sino de elegir aquellos con valor social claro y correspondencia precisa de habilidades. Definir los roles con cuidado, evaluar su viabilidad y comunicar expectativas con transparencia fortalece el compromiso. Cuando los colaboradores perciben la conexión entre su experiencia y los problemas que ayudan a resolver, su participación se vuelve más profunda y significativa.

Voluntariado basado en habilidades: una oportunidad estratégica

En Colombia, donde muchas ONG enfrentan retos como la transformación digital y la sostenibilidad a largo plazo, el voluntariado corporativo basado en habilidades se presenta como una solución estratégica y mutuamente beneficiosa. Permite que el talento del sector privado aporte experiencia e innovación a las prioridades de la sociedad civil, mientras fortalece el sentido de propósito de los empleados y la cultura organizacional.

“Cuando se gestiona de forma correcta, el voluntariado basado en habilidades trasciende una simple iniciativa de RSE: se convierte en una estrategia de talento de alto impacto. Aumenta la satisfacción, refuerza la conexión con la comunidad, eleva la moral y fomenta el trabajo en equipo, resultados que toda organización aspira a alcanzar, y lo hace mientras genera un impacto social tangible”, señaló Sasha Aponte, especialista Senior en Responsabilidad Social Corporativa en SoftServe.

En un contexto en el que las empresas replantean su papel en la sociedad, el voluntariado basado en habilidades ofrece una vía práctica y escalable para actuar con propósito. Además de inspirar, desarrolla competencias, fortalece la cultura corporativa y demuestra el compromiso de la compañía con un negocio con impacto social.

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