Colombia produce acero con emisiones casi tres veces menores que el promedio mundial
En una de las industrias con mayor impacto ambiental a nivel global, Colombia comenzó a destacarse por producir acero con emisiones cercanas a 0,66 toneladas de CO₂ por tonelada fabricada, muy por debajo del promedio mundial de 1,85 toneladas y de países como China e India, donde las emisiones superan las 2,24 toneladas.
Este desempeño ha sido impulsado por un modelo de economía circular donde cerca del 80 % del acero nacional se fabrica a partir de material reciclado. Cada año, el sector reutiliza más de 1,2 millones de toneladas de chatarra ferrosa mediante procesos basados en hornos de arco eléctrico, reduciendo significativamente la huella ambiental frente a otros mercados que aún dependen del mineral de hierro y altos hornos tradicionales.
“La industria del acero enfrenta el desafío de seguir fortaleciendo su capacidad productiva mientras avanza hacia procesos más sostenibles y circulares. Colombia ha logrado demostrar que es posible impulsar el crecimiento industrial apoyándose en modelos de reciclaje, eficiencia energética y menor impacto ambiental”, señaló Mauro de Castro, director de Diaco en Colombia.
El avance de la industria colombiana también comienza a reflejarse en escenarios internacionales de sostenibilidad corporativa. En la edición 2026 del Anuario de Sostenibilidad de S&P Global, Colombia se consolidó como el segundo país de América Latina con mayor número de empresas incluidas en este listado, uno de los principales referentes globales en evaluación de desempeño ambiental, social y de gobernanza corporativa (ESG).
En este panorama, Diaco, una de las compañías más importantes de la industria siderúrgica en Colombia, recibió la Declaración Ambiental de Producto (DAP) para todo su portafolio de construcción. La certificación reconoce el bajo impacto ambiental de sus materiales y procesos, así como la trazabilidad de indicadores relacionados con emisiones, consumo energético y uso de recursos durante el ciclo de producción.
La transición de la siderurgia hacia modelos de menor impacto ambiental ocurre en un momento en el que el país todavía tiene un amplio potencial de crecimiento industrial. Actualmente, el consumo de acero per cápita en Colombia es de 64 kilogramos por persona, una cifra inferior a la de mercados como México o Chile, lo que evidencia el espacio que aún existe para fortalecer sectores como construcción, infraestructura y manufactura.
En paralelo, según la Cámara Colombiana de Productores de Acero de la ANDI, el sector proyecta inversiones cercanas a $1,2 billones entre 2025 y 2030 enfocadas en eficiencia energética, optimización de procesos y aprovechamiento de subproductos industriales.
Entre ellos se encuentra el agregado siderúrgico gris, un coproducto del proceso de fabricación del acero que actualmente se reutiliza en proyectos de infraestructura y pavimentación, reduciendo residuos y promoviendo modelos de aprovechamiento circular dentro de la industria.
“Cada vez es más claro que la sostenibilidad dejó de ser un diferencial y se convirtió en una condición para la competitividad de la industria. La transición hacia procesos más eficientes y materiales con menor huella ambiental será determinante para el desarrollo del sector en los próximos años”, concluyó De Castro.
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