Filtros portátiles sin electricidad: la solución que llevó agua segura a más de 2.300 personas

abril 29, 2026 Yulder Jiménez

Filtros portátiles sin electricidad: la solución que llevó agua segura a más de 2.300 personas tras el desbordamiento del río Sinú

Las lluvias intensas que desbordaron el río Sinú desencadenaron una de las emergencias humanitarias más severas que ha vivido el departamento de Córdoba en los últimos años. Más de 78.000 familias resultaron afectadas en sus viviendas y medios de vida. La contaminación de fuentes hídricas y la interrupción de sistemas de acueducto generaron la necesidad urgente de garantizar agua potable para el consumo de las comunidades más afectadas por la emergencia.

Ante este escenario, la Fundación Siemens Colombia, junto con una red de aliados del sector privado y organizaciones sociales, movilizó en tres días consecutivos una intervención de respuesta humanitaria centrada en una tecnología tan sencilla como efectiva: sistemas portátiles de ultrafiltración que funcionan por gravedad, sin electricidad ni químicos, capaces de remover contaminantes microbiológicos del agua de cualquier fuente y hacerla apta para beber.

Una solución que no necesita electricidad ni químicos

«En situaciones de emergencia, la tecnología que realmente transforma es la que puede llegar a las manos de quienes más la necesitan, funcionar de inmediato y ser sostenida por las propias comunidades en el tiempo. Eso fue exactamente lo que buscamos en Córdoba”, señaló Rosana Vanegas, Directora de la Fundación Siemens Colombia.

Los filtros utilizados fueron seleccionados precisamente por sus características de emergencia: son livianos, transportables, no dependen de infraestructura eléctrica y pueden ser operados y mantenidos por cualquier miembro de la familia con una capacitación básica. En comunidades de difícil acceso como La Majagua, La Madera, Leticia, Martinica, Nuevo Oriente y Nueva Unión, esa combinación resultó determinante.

Con el apoyo de la Fundación Siemens Colombia, el despliegue se estructuró en articulación con organizaciones con presencia y credibilidad en el territorio, como la Corporación Organización El Minuto de Dios, la Fundación Solidaridad por Colombia e ISA Energía. En total, se entregaron 488 filtros que beneficiaron a 2.333 personas, alcanzando a más de 470 familias y tres escuelas.

Tecnología con propósito: un modelo replicable

Cada punto de distribución incluyó sesiones prácticas en las que las familias aprendieron a ensamblar, usar y mantener los filtros, lo que les permite utilizarlos de forma autónoma desde el inicio. Más allá de atender una necesidad inmediata, este enfoque asegura que los hogares puedan seguir accediendo a agua segura en el largo plazo, sin depender de visitas de seguimiento.

“Que las familias entiendan su funcionamiento y mantenimiento es tan importante como el filtro mismo. Ese es el tipo de impacto que buscamos: no solo atender la emergencia de hoy, sino fortalecer la capacidad de las comunidades a futuro”, aseguró Vanegas.

La experiencia de Córdoba refleja la importancia de seguir fortaleciendo el acceso a agua segura en zonas rurales y comunidades en situación de vulnerabilidad. Soluciones como la implementada en este proyecto (portátiles, sostenibles y sin dependencia de infraestructura) muestran cómo la tecnología puede aportar de manera efectiva en este reto. «Seguiremos impulsando iniciativas que demuestren que es posible combinar rigor técnico, colaboración multiactor e impacto concreto. Lo que pasó en Córdoba es un ejemplo de lo que se puede lograr cuando el sector privado, las organizaciones sociales y las comunidades trabajan juntos», concluyó Rosana Vanegas.

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