La casa que es un árbol alto, un mural que invita a redescubrir los árboles de Bogotá

abril 20, 2026 Yulder Jiménez

Como parte de su apuesta por conectar arte, diseño y materialidad en el espacio público, 1200° Corona, el nuevo servicio de personalización de la marca Corona, participó en el desarrollo de La casa que es un árbol alto, un mural en cerámica de la artista colombiana Blanca Botero que invita a reflexionar sobre la relación entre ciudad y naturaleza.

La obra surgió de una convocatoria impulsada por Uniandinos, concebida como un proyecto colaborativo que buscaba aportar un nuevo hito artístico al espacio público dentro del Plan Parcial Plaza Chicó. El proceso incluyó un concurso organizado por la Asociación de Galerías de Arte Colombianas, en el que participaron 16 propuestas de artistas representados por galerías afiliadas. Tras la evaluación de un jurado multidisciplinario, la propuesta de Blanca Botero fue seleccionada como ganadora.

Ubicado la calle 91 entre carreras 16 y 17, en el muro posterior de la sede nacional de Uniandinos, el mural de 1,80 metros de alto por 30 metros de ancho fue materializado en cerámica por 1200° Corona, explorando las posibilidades del material como soporte artístico y como herramienta de personalización arquitectónica. El resultado es una obra que traduce el lenguaje visual de la artista en un revestimiento diseñado y elaborado por manos colombianas en La Estrella, Antioquia especialmente para este espacio.

La composición gira en torno a doce árboles representados desde la perspectiva de un observador situado a escasos centímetros del tronco y con la mirada dirigida hacia lo alto. Este punto de vista propone una forma distinta de observar el paisaje urbano y de reconocer la presencia de los árboles dentro de la ciudad.

A partir de esta mirada, la obra resalta a los árboles altos de Bogotá como casas y corredores biológicos que sostienen múltiples formas de vida dentro de la red ecológica urbana. Entre las especies representadas se encuentran nogal, uruapan, higuerón, aguacatillo, arboloco, caucho de Tequendama y yarumo plateado, acompañados por aves, insectos, mamíferos, flores, frutos y líquenes propios de estos ecosistemas.

En conjunto, el mural propone una reflexión sobre la relación entre los habitantes de la ciudad y otras especies, al tiempo que dialoga con la red urbana de reservas, humedales, parques, separadores, patios, zonas verdes, jardines y balcones que conforman una gran “red-casa” ecológica en Bogotá.

Con este tipo de iniciativas, 1200° Corona continúa promoviendo espacios de encuentro entre arte, arquitectura y diseño, invitando a creadores a explorar nuevas posibilidades de la cerámica en proyectos que dialogan con el entorno urbano y amplían la forma en que habitamos la ciudad.

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