Mujeres ingenieras de talla mundial de Hitachi Energy
Tatiana Montoya y Alejandra Gómez son dos ingenieras quienes, con su quehacer diario, resaltan la labor de las mujeres con esta profesión al interior de una compañía de tanta relevancia a nivel mundial como lo es Hitachi Energy.
Ambas tienen roles claves en la organización, lideran procesos que apoyan la gestión diaria de la multinacional y se desempeñan en otros roles más allá del profesional.
Tatiana Montoya Mendoza es Supply Chain Management Specialist y trabaja desde hace 4 años en Hitachi Energy; empezó construyendo el área de compras de la unidad de Integración de Redes, y hoy en día tiene a cargo procesos de compras para Colombia y Centroamérica. Es bogotana, tiene 32 años y está casada. Su hobby es hacer deporte y practica, de manera amateur, running y kangoo Jumps. En su tiempo libre aprende coreano, idioma que la cautivó hace un tiempo y que le ha enseñado a cambiar la estructura mental a la hora de construir un mensaje.
Su amor por la ingeniería despertó como una recomendación de su hermana, quien en ese momento estudiaba ingeniería de sistemas. Fue ahí cuando Tatiana, al finalizar el bachillerato, tomó la decisión de iniciar estudios en ingeniería electrónica en la Universidad Autónoma de Colombia, institución de la que se graduó en el 2012.
“Al principio no fue fácil, es una carrera en donde hay más hombres que mujeres y las pocas que se inscriben se van retirando en el camino. Me cuestioné varias veces si la ingeniería electrónica era lo que debía estudiar, pero hoy agradezco haberla cursado y poder ver cómo se han transformado muchas cosas gracias a los ingenieros”, afirmó Montoya.
En los momentos de crisis, su papá fue quien la motivó con unas palabras que jamás olvidará: “yo sé que nada te va a quedar grande”, a partir de ese momento las utiliza como su mantra.
“Uno de los primeros retos que afronté fue ingresar a una empresa a ejercer mi profesión como mujer. No es fácil, en mi caso, durante 8 meses busqué un trabajo adecuado a mi perfil. Luego de estar vinculada, el proceso de aprender desde cero todo sobre equipos, procesos, cómo hacer las cosas y lo que uno aprende en la universidad no se parece en nada a la vida profesional”, puntualizó Tatiana.
Una ingeniera, según ella misma, debe ser dedicada en todo lo que hace, adoptar la disciplina y esforzarse por ser la mejor siempre. “Estamos en una sociedad machista, muchas veces una mujer ingeniera, con buena presentación personal, en vez de generar comentarios de aprobación, genera comentarios negativos. He tenido que enfrentarme, durante muchos años, a ese tipo de comentarios de personas que no tienen mentalidad abierta, hacen comentarios despectivos por mi género y profesión”, concluyó.
Finalmente, Tatiana mencionó qué espera en el mediano plazo para su carrera profesional y envía un mensaje para todas aquellas mujeres que deseen desempeñarse en esta profesión: “Siempre he querido ser un referente, que me identifiquen como esa persona que sobresale, entonces, en el largo-mediano plazo, me gustaría ser gerente de compras. Quiero decirles a todas las mujeres, que hay que mostrar el trabajo que hacemos, estamos acostumbradas a hacer las cosas bien, pero debemos aprender a ser más “comerciales”, a “vendernos”, a relacionarnos en la compañía con las demás personas con las que interactuamos para que también sepan quiénes somos y lo bien que hacemos las cosas, así se logra un reconocimiento en la compañía”.
Por su parte, Alejandra Gómez, Strategic Account Manager en Hitachi Energy, es una manizalita que se radicó, desde muy pequeña, en Pereira, Colombia. Desde muy corta edad su familia le inculcó la importancia de la responsabilidad y la disciplina, en su camino a emprender la vida de formación profesional en la universidad, pudo poner en práctica estos aprendizajes. Tiene 40 años y en sus tiempos libres le gusta leer, viajar, aprender sobre el café, considerando que viene de la región cafetera colombiana y tiene gran interés por conocer sobre la producción y los sabores, además, disfruta de la enología.
Es ingeniera electricista de la Universidad Tecnológica de Pereira, cuenta con una especialización y una maestría en gestión de proyectos de la Universidad EAFIT. Gran parte de su vida la ha dedicado a la academia, pues encuentra gusto en estudiar. La razón que la motivó a estudiar ingeniería fue su identificación de fortalezas y habilidades en las ciencias exactas y que su difunto padre, y gran ejemplo, la guió a encontrarse con la profesión que la ha llenado de pasión.
Su camino ha estado lleno de retos y oportunidades. Al iniciar su vida universitaria se enfrentó a una carrera donde solo habían inscritas cuatro mujeres entre un gran grupo de muchos hombres, de las cuales solo dos lograron graduarse. Tuvo que hacer frente a docentes con pensamientos machistas en un aula de clase rodeada de varones. Sin embargo, esto no fue un impedimento para que ella, a partir de su esfuerzo y sin escuchar los consejos de renuncia de sus compañeros, obtuviera las mejores calificaciones y un rendimiento destacado en su carrera.
Este es un ejemplo de los obstáculos que, aunque pequeños, puede vivir una mujer en una industria liderada por hombres, haciendo que desista de sus sueños, o, en este caso, su carrera, pero para ella “son experiencias que fortalecen y construyen el carácter. Las dinámicas machistas en la industria sí han cambiado, pero nos enfrentamos aún a momentos difíciles que no pueden opacar los positivos. Ser ingeniera nos abre muchos caminos. Los hombres entienden y respetan a la mujer, a pesar de que siguen sucediendo casos de machismo, sí es una ventaja ser una mujer en esta labor. Nos quedan caminos por recorrer, sobre todo, de apoyo entre mujeres con el objetivo de crecer, alcanzar cargos directivos y abrir el camino para quienes estarán en este campo”, afirmó Gómez.
En la graduación de su pregrado, fue el primer año en el que se modificó el título de ingeniero a ingeniera. Así fue el punto de partida de su carrera profesional. Luego, se mudó a Bogotá e inició su vida laboral como ingeniera residente, un cargo retador, pero que sus experiencias previas le permitieron asumir con carácter y responsabilidad dejándole grandes enseñanzas para su camino profesional.
Ahora, con 17 años de experiencia, Alejandra reconoce que “las habilidades que le permiten a una mujer ingeniera tener éxito son: el orden, orientar el objetivo, desarrollar habilidades de negociación las cuales marquen la diferencia frente a los clientes, incrementar las competencias comunicacionales, la disciplina, sensibilidad y empatía para con los demás. Además, las personas deben hacer aquello que les apasione, nunca deben dejar de estudiar, es muy importante actualizarse”.
Su meta profesional es estar en constante crecimiento y nunca conformarse. “En Hitachi Energy hay muchas posibilidades de crecimiento laboral como, por ejemplo, los beneficios de movilidad en el país, en la región y a nivel global. Estos beneficios abren el abanico de crecimiento, tanto personal como profesional, ya que es una multinacional con varios campos de acción. Por eso, es importante tener un factor diferencial frente a los demás; ser proactiva “dar la milla extra”, ser disciplinada, organizada, hacer las cosas bien, hacerse necesaria en la organización como en el cargo y dar siempre lo mejor de sí sin importar el cargo” precisó.
Por último, Alejandra hace una reflexión en la que afirma que “las mujeres en la ingeniería siempre vamos a ser necesarias, somos mujeres fuertes. Muchas son mamás, trabajamos por sacar adelante a nuestras familias. Es muy bonito lo que hacemos porque nosotras tenemos que hacer el doble de trabajo, tenemos que esforzarnos un poco más que otros, pero siempre va a traer cosas maravillosas. Estar en Hitachi Energy ha sido una oportunidad gigante que me ha dado la vida a nivel personal y profesional, mucho de lo que tengo es gracias a la organización. La compañía me ha acompañado en los momentos más difíciles y, también, en los más bonitos de mi vida. El mundo necesita mujeres ingenieras. La transición energética a nivel global ofrece muchas oportunidades que pueden convertirse en logros si somos constantes en la disciplina, tenemos claridad en las metas y somos auténticas manteniendo nuestro sello personal”.