Cerca de 2.300 casos nuevos al año en Colombia, el cáncer de cabeza y cuello llega cada vez a pacientes más jóvenes
Durante décadas, el cáncer de cabeza y cuello se asoció casi exclusivamente al consumo de tabaco y alcohol en personas mayores. Ese perfil está cambiando: en los últimos años ha crecido el número de pacientes jóvenes con tumores de orofaringe —amígdalas y base de la lengua—, un fenómeno relacionado principalmente con el Virus del Papiloma Humano (VPH)1. Según las estimaciones de GLOBOCAN para Colombia, en el país se diagnostican cerca de 2.300 casos nuevos de esta enfermedad cada año2, y la mayoría se detecta cuando ya está avanzada. Por eso,cada 27 de julio, el Día Mundial del Cáncer de Cabeza y Cuello busca poner el foco en una enfermedad que suele pasar inadvertida hasta etapas tardías.
En la Fundación Valle del Lili, esta patología tiene un peso creciente dentro de la atención oncológica. Durante 2025 la institución atendió a 760 pacientes en seguimiento activo por cáncer de cabeza y cuello y registró 167 nuevos diagnósticos. Su abordaje combina las alternativas disponibles hoy —cirugía, radioterapia, quimioterapia e inmunoterapia— con un énfasis en técnicas que preservan funciones esenciales: la cirugía mínimamente invasiva por vía transoral, que permite operar tumores en zonas complejas de la garganta con menor afectación funcional, y la radioterapia de intensidad modulada (IMRT), que administra dosis precisas protegiendo la capacidad de tragar, hablar y salivar.
El reto es detectarlo a tiempo
El principal desafío de esta enfermedad no está en su tratamiento, sino en el momento en que llega a consulta. A nivel mundial y en América Latina, la mayoría de los pacientes se diagnostica en estadios III y IV, es decir, etapas localmente avanzadas3. La razón es que los primeros síntomas se confunden con afecciones benignas y frecuentes —una amigdalitis, una úlcera en la boca, un problema dental o una infección respiratoria—, y muchas lesiones iniciales son poco dolorosas o se ubican en zonas difíciles de observar. Cuando el paciente finalmente consulta, suele hacerlo por una masa en el cuello, dificultad para tragar o cambios persistentes en la voz.
“El perfil del paciente con cáncer de cabeza y cuello está cambiando: hoy vemos personas más jóvenes, muchas veces sin los antecedentes de tabaco o alcohol que antes considerábamos determinantes. El VPH explica buena parte de ese cambio. El reto es que los síntomas iniciales se parecen a los de enfermedades comunes, y por eso muchos pacientes llegan cuando la enfermedad ya está avanzada”, explica el Dr. William Franco, oncólogo de la Fundación Valle del Lili.
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