UVA de EPM, la vencedora en el Premio de Arquitectura Rogelio Salmona

noviembre 3, 2024 Yulder Jiménez
Yulder - RedExpertos

UVA de EPM de Medellín, la vencedoras en el Premio Latinoamericano de Arquitectura Rogelio Salmona, categoría Latam

Detrás de las UVA Tanques de Agua de EPM, hay un proyecto arquitectónico integral que transformó la vida y las dinámicas sociales de 14 zonas de Medellín, donde se ubicaban inmensos tanques de agua de las Empresas de Servicios Públicos de Medellín (EPM), que hoy se integran al paisaje urbano, y se vuelven áreas de formación, encuentro, lúdica, juego y arte. Así, la Fundación Rogelio Salmona le entrega el Premio Latinoamericano de Arquitectura Rogelio Salmona, en la categoría Latinoamérica, reconociendo su aporte a la creación de ciudades más abiertas e inclusivas, pero también su impacto en el cambio social y capacidad de réplica en toda la región.

Una historia de esperanza

Las UVA Tanques de EPM nacieron de una problemática en el territorio. Se tenían 144 tanques en la ciudad, distribuidos en variadas zonas, y especialmente en las Comunas, que para los años 2008 y 2010 eran foco de violencia, con barreras invisibles e inseguridad. Tal era la situación, que era difícil que los operarios entraran a hacer mantenimiento de los tanques, y las zonas donde se ubicaban, se convirtieron en islas oscuras, cercadas y desconectadas, en medio de una masificación total del espacio, debido al crecimiento exponencial de población.

Así, desde EPM se creó una estrategia para intervenir estos espacios donde estaban los tanques, y se priorizaron 14 de los 144, ubicados en sitios estratégicos de las comunas nororiental, sur oriental y sur occidental. Se quería un espacio libre, en lo posible, y se convocó a la comunidad a hacer parte de ese imaginario colectivo, para pensar qué se quería en cada caso, e incluso cómo se llamarían estas Unidades de Vida Articulada.

“Era un reto porque arquitectónicamente era necesario jugar con lotes en pendientes y zonas donde tocaba aprovechar el espacio al máximo para hacer realidad los sueños de las comunidades”, asegura Horacio Valencia Corrales, jefe del Departamento de Diseños Arquitectónicos de EPM.

Esos talleres con la comunidad incluían las Juntas de Acción Comunal, personerías, líderes y otros actores que dieron vida a las premisas del diseño. Además, se concertó que el 40% de la mano de obra debería ser del barrio. Luego de la inauguración, fue la comunidad la que bautizó cada UVA de EPM. Así, es fácil encontrar hoy en medio de los nombres, los sueños y esperanzas de las comunidades aledañas:  UVA de la Esperanza, de la imaginación, Los Guayacanes, Nuevo Amanecer, de la Armonía, del Encanto, Ilusión Verde, de la Cordialidad o de la Alegría, creando identidad y apropiación.

Incluso en su construcción, los usos y servicios actuales de las UVA de EPM surgieron de un diálogo con la comunidad. Así, todas cuentan, por ejemplo, con fuentes de agua donde los niños juegan libremente, mientras que sus equipamientos varían según las necesidades de cada comunidad. Algunas disponen de auditorios grandes o pequeños para conciertos, locales comerciales, balcones, y otras incluyen teatro al aire libre, ludoteca, biblioteca, centros deportivos e incluso una quebrada con cascada. Cada una responde a las necesidades expresadas en los imaginarios colectivos.

Así, operadas por la Fundación EPM, ofrecen programas sociales, de formación, pedagogía y lúdica para grandes y chicos, innovando cada vez más, según las necesidades que van surgiendo. “Es un orgullo ver cómo la gente ama el espacio y lo disfruta, aprovecha todos los servicios, e inclusive lo cuida de tal manera, que hoy no se ha perdido ni una luminaria”, recalca Horacio Valencia de EPM.

“Las UVA Tanques de Agua EPM, son un claro ejemplo de que la arquitectura es fundamental en la transformación de la calidad de vida. En donde más allá de los recursos invertidos, lo importante es ofrecer a la ciudadanía, espacios que permitan crear vínculos y afectos entre la comunidad y sus contextos, al tiempo que se pone en valor la identidad de los lugares, a través de su materialidad, geografía, vegetación y tradiciones, como lo hizo en su momento Rogelio Salmona”, asegura Ma. Elvira Madriñán Saa, presidenta de la Junta Directiva de la Fundación Rogelio Salmona.

Cambiar vidas, es un regalo

Los cambios que trajeron las UVA a las comunas fueron muchos. El ambiente y el urbanismo se transformaron, las casas empezaron a tener un cuidado especial y a ser construidas de dos o tres pisos, se generó una valorización de los predios, pero, además, y mucho más importante, se han cambiado vidas.

“Recuerdo particularmente una señora que en una visita que hicimos con el gerente de EPM se nos acercó y preguntó si trabajábamos con la empresa. Al confirmarle, ella dijo: quiero darles las gracias. Yo tengo 50 años y dos hijos de 14 y 10 años y trabajo, por lo que salgo desde muy temprano, hasta tarde. Antes de la UVA, y después de su colegio, ellos se quedaban en las esquinas donde había toda clase de peligros y delincuencia, y cuando yo llegaba no los encontraba. Ahora con la UVA de EPM, ellos van a capacitarse y a las actividades. Ustedes no se dan cuenta del futuro distinto que le dieron a mis hijos”, comparte Horacio Valencia Corrales, del Departamento de Diseños Arquitectónicos de EPM.

Replicabilidad, un aspecto vital que lo hace el mejor de Latam

Las UVA siguen cumpliendo su labor de ser tanques de agua para la ciudad, pero con un plus dado por la arquitectura que los complementa e integra a la vida urbana. Este tipo de infraestructura es común en muchas ciudades de América Latina, donde este modelo podría replicarse ampliamente. Además, este proyecto no se limitó a una sola administración, sino que ha trascendido las barreras políticas y técnicas, valorando así los grandes impactos alcanzados.

“En la Bienal de Venecia de 2016, Norman Foster comentó del proyecto que es interesante descubrir espacios de calidad en medio de la morfología urbana, replicable en la medida en que se pueden ver otras áreas de servicios públicos relegados y transformarlos”, recalca el experto de EPM.

Por eso, el jurado del Premio reconoció la fuerza del proyecto por la sagacidad con la que utiliza un sistema existente como dispositivo de transformación y desarrollo efectivo del espacio urbano, y lo representativo de un trabajo de colaboración interdisciplinaria, intergeneracional, entre diversos miembros de la sociedad civil y Gobierno, que valoriza la importancia del espacio público de calidad. 

“La red de proyectos permite generar relaciones humanas en el espacio lúdico, público como algo central a la vida cotidiana. Esta serie de acupunturas altera de manera concreta la realidad de seguridad de todo el municipio y se presenta como una estrategia capaz de ser replicada en el continente latinoamericano en cualquier escala”, destacó el acta de juzgamiento.

Ganar, una oportunidad de extender su impacto

“El Premio Latinoamericano de Arquitectura es una reflexión técnica que trasciende una iniciativa política. Es seguir demostrando que, desde lo público, se pueden realizar transformaciones sociales en un esquema ganador. Se requiere solo voluntad para seguir multiplicando su efecto y que trascienda al ámbito privado”, concluye Horacio.

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